¿Y si la mejor solución para el PSOE fuese la abstención?

Mucho se ha hablado estos días sobre la situación del PSOE tras la dimisión de Pedro Sánchez. En estas páginas ya hablamos hace meses sobre esa misma situación. El debate sobre si el madrileño tenía que continuar al frente del partido ha sido reemplazado por otro en el que se discute sobre los socialistas deben facilitar una investidura de Mariano Rajoy que, recordemos, debería ser antes del 31 de Octubre. Y con una diferencia sobre el anterior debate, ya que en el del futuro de Sánchez participaban principalmente miembros y simpatizantes socialistas, en el de la posible abstención se cuelan también cuadros del resto de partidos, que solo miran por su propio interés, y la ciudadanía en general, que hace lo propio. Así que nosotros no vamos a ser menos, y hoy en Politiblog vamos a entrar en el debate.

Antes de ponernos a hablar sobre la posible abstención socialista, vamos a ver la situación actual en la que está el partido. Durante estas últimas semanas ha quedado demostrado que actualmente el PSOE es un partido dividido, ya no solo entre las propias élites del partido, sino entre éstas y las bases, y este es un factor muy importante a la hora de plantear las hipótesis de futuro que se le abren a la formación socialista.

Así pues, es importante destacar que actualmente el PSOE adolece de un liderazgo sólido, ya que una vez descabalgado Sánchez, al que por mucho que sectores de las bases pidan su vuelta es complicado imaginarlo liderando otra vez el partido tras su enfrentamiento con los “barones”, no existe alguien en torno al cual reorganizar el partido. Susana Díaz era quien aspiraba a ese lugar, pero las últimas semanas han dejado su imagen bastante tocada, tanto dentro como fuera del partido.

Por ende, al PSOE se le abren dos escenarios posibles. Una abstención y unas terceras elecciones en diciembre. Ambas medidas son nefastas para el futuro del propio partido, pero han sido las propias decisiones del partido en los últimos meses las que los han arrastrado a este escenario.

Por un lado, ir a terceras elecciones ahora mismo sería una catástrofe para un partido que, como ya hemos visto, no tiene una cabeza visible ni sabe hacia dónde debe dirigirse. En caso de elecciones, el PSOE tendría que montar una candidatura y una campaña electoral partiendo de cero en poco menos de un mes sorteando las divisiones internas y afrontando el reto de intentar seducir a un electorado del cual se puede esperar que desconfíe de un partido tan fragmentado internamente.  A esto se le sumaría que dependiendo de quien fuera el candidato, es posible pensar que determinados líderes, de un sector u otro, declinaran hacer campaña, con todo lo que ello conlleva, es decir, con la bronca interna pasando a la campaña y contaminando la candidatura. ¿Y quién se presentaría cómo cabeza de cartel?

Por otro lado, la abstención. Significaría entregarle el gobierno al PP de Rajoy, el mismo partido que está imputado en diversas causas judiciales. Sería prácticamente imposible de defender. Pero, no obstante, hay un pequeño detalle a destacar. Si se forma gobierno no volveremos a tener una convocatoria electoral hasta las municipales y autonómicas de 2019 (salvo en Cataluña), lo cual le daría al PSOE un período de casi tres años para reconstruir el partido y definir su nuevo rumbo. Tendría el lastre de haber sido el partido que permitió a Rajoy seguir gobernando, pero podría limar esa sensación ejerciendo un papel sólido de oposición, bloqueando iniciativas del PP y buscando forzar mayorías alternativas (recordemos que los populares están en minoría parlamentaria) con Unidos Podemos, Ciudadanos y las formaciones regionales.

Si los socialistas optaran por esta segunda opción, quedaría otra duda, el cómo escenificarla. ¿El PSOE debe ordenar a sus diputados que se abstengan, o por el contrario les debe conceder libertad de voto? Ni una ni otra. No puede ordenar la abstención porque Ferraz ahora mismo no tiene ninguna autoridad sobre el resto del partido, incluido grupo parlamentario (varios diputados han anunciado que no obedecerían la disciplina de voto), ni puede conceder libertad de voto, ya que los diputados no son directamente escogidos por la ciudadanía, sino dentro de un sistema de listas cerradas, con lo que sería injusto trasladarles esta decisión.

Hay otra alternativa, no mencionada, que podría ser viable. El Comité Federal del PSOE (a celebrarse presumiblemente el día 16) diría que la abstención es la solución más favorable para el PSOE, pero trasladaría su aplicación a las agrupaciones regionales, siendo estas las que decidirían el sentido de voto de sus diputados.

En Politiblog lo tenemos claro. Es el PSOE el que tiene que decidir libremente que es lo que quiere hacer, es decir, sin hacer caso a los discursos externos que hablan bien de “el bien de España” o de aquellos que hacen lo propio llamando a “defender los valores socialistas”. El PSOE se debe a sus afiliados, no se debe Rajoy, ni Rivera ni Iglesias. Son sus militantes ante quienes los cuadros deben rendir cuentas, y eso incluye consultar, si es necesario, la posición interna, o defenderla, si no se consulta, haciendo pedagogía en las diferentes agrupaciones locales.

Y vosotros, de estar en la posición del PSOE, ¿qué decisión tomaríais?

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Pedro tiene la culpa

Pedro Sánchez debe tener el dudoso honor de ser el político más odiado de toda España. Si elaborásemos un ranking, pelearía por la cabeza, previsiblemente, con Arnaldo Otegi y Artur Mas. Pero aún estos dos últimos tienen algo que Pedro no tiene. Y que es que los Otegi y Mas tienen mucho apoyo entre sus acólitos. El pobre Sánchez, ni eso.

Al líder del PSOE le llueven palos de todos los frentes. Desde la derecha, por ser de izquierdas y no ceder ante Rajoy, desde la izquierda, por ser de derechas y aliarse con Rajoy y Rivera, desde Cataluña, por ser españolista, desde otros puntos de España, por ser blando con los nacionalistas. Incluso dentro de su propio partido recibe críticas, cosa que no debería extrañar si los partidos tuviesen un funcionamiento interno realmente democrático, pero que sorprenden teniendo en cuenta lo poco habitual que es ver que los debates internos de las formaciones sobrepasen los límites de éstas.

A lo que nos importa. Durante esta semana se va a producir el debate de investidura de Mariano Rajoy, con un formato exactamente igual al que protagonizó Pedro Sánchez hace ya algunos meses y que fue muy criticado en su momento por los populares. Es decir, el candidato interviniendo un martes por la tarde, el resto de líderes durante el miércoles y una votación en la que, salvo sorpresa mayúscula y como ya sucedió con el líder socialista, no logrará la mayoría absoluta ni en primera ni en segunda votación, prevista esta para el viernes por la tarde.

Otro de los puntos que tendrá en común con la fallida investidura de Sánchez es que Rajoy contará también con el apoyo de Ciudadanos, que, tras meses diciendo que había que echar a Rajoy por representar este la corrupción del PP que habían venido a erradicar, han decidido que el propio Rajoy es ahora el candidato idóneo para la presidencia. Paradojas de la vida.

Será similar a la que se mostró en su momento la beligerancia de Podemos hacia el candidato a Presidente, aunque en esta ocasión no sorprenderá tanto. Mientras que en marzo se interpretó como una “pataleta” contra Sánchez por haber preferido llegar con un acuerdo con Ciudadanos antes que con ellos, ahora el discurso duro queda justificado también desde el ámbito ideológico.

Otro aspecto que no va a cambiar nada con respecto a marzo es a quién han escogido los grandes medios escritos como culpable de la situación de bloqueo político. Ese es Pedro Sánchez. Es él quien tiene la culpa del bloqueo político actual por negarse a abstenerse en la investidura de Rajoy y condenarlo al fracaso, de igual manera que fue el responsable de fracasar en su propia investidura por no acudir con los apoyos necesarios. De hecho, si apuramos, podemos dilucidar que Pedro Sánchez puede ser el culpable de prácticamente cualquiera de los males políticos que asolan al país. De hecho, en caso de tener elecciones en Navidad, no sería de extrañar ver alguna viñeta representando al líder del PSOE como el “Grinch” robando la Navidad a algún grupo de niños/as indefensos.

Por último, os preguntamos… En caso de concurrir a unas terceras elecciones, ¿quién es para vosotros el principal responsable?

Difíciles decisiones

Han pasado ya dos semanas desde las elecciones, y se empiezan a ver algunas cosas que pueden marcar el futuro.

Por un lado, el PP sigue dejando pasar el tiempo, aunque con un cambio respecto al 20-D. Esta vez Rajoy parece decidido a presentarse a la sesión de investidura, que sería a finales de mes. Por su parte, el PSOE sigue enrocado en su misma postura, la del no a Rajoy, no a Iglesias y no a cualquier alternativa. En Podemos pasan los días y el único amago de autocrítica vino de forma secundaria por parte de C. Bescansa, mientras que en Ciudadanos parece ser que aún no se han dado cuenta que su situación en la legislatura puede verse convertida en residual.

Los 4 grandes partidos afrontarán momentos complicados en las próximas semanas (salvo el PP, quizás), y, de momento, ninguno de ellos parece ser consciente de lo que se les viene encima. En próximas semanas, el PSOE tendrá que decidir si el liderazgo de Pedro Sánchez sigue siendo válido, Unidos Podemos tendrá que ver si mantiene su estructura, y Ciudadanos, ay Ciudadanos, tendrán que replantearse si hablar más de Venezuela que de España en campaña electoral es una buena estrategia.

Pero, antes de todo ello, en poco menos de un mes, los socialistas y la formación naranja tendrán que decidir si apoyan o no la investidura de Rajoy. Descartando el apoyo de Unidos Podemos por razones obvias, tanto PSOE como Ciudadanos serán encargados de decidir si Rajoy forma gobierno o nos vemos abocados a unas terceras elecciones.

La decisión es difícil, sobre todo para el PSOE. El electorado de Ciudadanos, por mucho que desde el partido no quieran reconocerlo es mucho más próximo al PP que al PSOE, por lo que apoyar la investidura de Rajoy sería una decisión hasta lógica. Para los socialistas es mucho más complicado. Los resultados electorales de junio fueron malos y la dinámica del partido no es la mejor, con Pedro Sánchez más preocupado de su supervivencia política que de la del partido y con los “buitres” acechando el cargo agazapados en la sombra. Los problemas que explicamos en “Pedro debe caer” siguen ahí, y para resolverlos el partido necesita un periodo de reflexión, del cual no disponen.

Es por ello que, por extraño que pueda parecer, una abstención si Rajoy logra el apoyo de Albert Rivera a su investidura no sea una mala opción. Sí, para un simpatizante del PSOE un gobierno continuísta del PP es una mala opción, pero una situación de terceras elecciones puede ser catastrófica para el partido. Además, pensar en la hipótesis de un gobierno de izquierdas se antoja difícil, ya que requeriría el apoyo de los PANE, con lo que ello implica para el PSOE, que además, postureos aparte, no tiene la mejor sintonía posible con la dirección de Podemos para lograr un acuerdo. En este caso, un gobierno en minoría de Rajoy con un parlamento flexible para lograr acuerdos puntuales entre PSOE – Ciudadanos – Unidos Podemos podría ser beneficioso para los socialistas, que, de gestionar bien la situación, podría reformularse y encarar la nueva etapa erigidos en cabeza visible de la oposición.

Dicho esto, un apoyo directo o indirecto a una investidura de Mariano Rajoy también podría ser la estocada definitiva al partido, así pues, la mejor situación posible para Pedro Sánchez y los suyos sería una en la cual la abstención de algún partido nacionalista (¿PNV, la nueva Convergencia quizás?) sumado al apoyo de Albert Rivera sus 32 diputados hiciera que el sentido del voto socialista fuese irrelevante.

Si vosotros estuvieseis en la piel de Pedro Sánchez, ¿qué haríais?

Elecciones, el día después

Ayer se celebraron las nuevas elecciones, aquellas que llevábamos esperando desde la fallida investidura de Pedro Sánchez. Iban a ser las elecciones del “sorpasso”, y han acabado siendo las de la gran victoria del PP.

Y lo han sido porque los populares han sido los únicos que han mejorado sus resultados en escaños. De los 123 de diciembre han pasado a los 137 logrados ayer, mientras que el PSOE cae de 90 a 85, Ciudadanos pasa de 40 a 32 y Unidos Podemos mantiene los 71 que sacaron Podemos (y confluencias) e Izquierda Unida por separado hace seis meses.

Mariano Rajoy queda coronado como el gran vencedor del 26-J. Ha ganado y la opción más lógica es que siga siendo el Presidente del Gobierno durante los próximos cuatro años. Mejora votos y escaños (con menos participación, gana más de 700.000 votantes) con respecto a sus resultados del 20-D, con lo que gana legitimidad para seguir en Moncloa, y, de recibir el apoyo de Ciudadanos (algo posible), se quedaría a las puertas de lograr la investidura en una primera votación. Una investidura que, con ese apoyo, sería muy factible en una segunda votación a nada que algún partido de los nacionalistas se abstuviera.

En cuanto al PSOE, situación complicada para Pedro Sánchez. Queda en una situación similar a la de diciembre, pero con menos escaños y sabiendo que ni con el apoyo de Ciudadanos superaría al PP. Si quiere intentar gobernar, necesita sí o sí el apoyo de Podemos y de algún partido nacionalista. Aun así, los socialistas han logrado aguantar el empuje de Unidos Podemos y mejorar sus resultados en cuanto a porcentaje de votos (de un 22’00% a un 22’66%). Se puede decir que Pedro Sánchez gana tiempo para defender su liderazgo en el partido.

En cuanto a Unidos Podemos se puede decir que la confluencia ha sido un fracaso. Mantienen los diputados de la suma de Podemos + IU en diciembre, pero pierden votos y caen en porcentaje. El “sorpasso” que se avecinaba queda lejos (se han quedado a un 1’5% del PSOE, es decir, a menos de 300.000 votos, y a 14 escaños), dejándose por el camino casi 1 millón de votos de los que lograron por separado en 2015. Les tocará repensarse muchas cosas en ambas formaciones de cara a próximos envites.

Y por último, Ciudadanos. Tenían el fantasma del voto útil encima, y les ha acabado pasando factura. Su acuerdo con el PSOE no ha ayudado y han empeorado sus porcentajes de voto en todas las provincias, evidenciando una fuga de votos pequeña pero constante hacia el PP, que ha mejorado los suyos también en todas. Pese a todo esto, han conseguido limitar la pérdida de escaños y lograr un resultado que, pese a no ser malo para una formación que hace poco más de un año no tenía implantación a nivel nacional, les condena a tener que ser la muleta de los populares o a una posición de irrelevancia en el Congreso. Por último, es de recibo destacar que, de los 4 grandes partidos, han sido sin duda el más perjudicado por la ley electoral (que no por la d’Hondt).

Así pues, todo indica que la decisión que tomen el PSOE y los PANE será clave para determinar el futuro gobierno. Si el primero decide apoyar, directa o indirectamente la gran coalición, los partidos nacionalistas no tendrán nada que decir. Si intenta un apoyo de Unidos Podemos para formar un gobierno de izquierdas sin Ciudadanos, necesitará del apoyo de catalanes o vascos para lograr sacar adelante la investidura.

Por último, nombres famosos. Julio Rodríguez no logra el acta de diputado para Unidos Podemos por Almería, cosa que si ha conseguido Felisuco por Santander para Ciudadanos. Y, “quebradero” de cabeza para Pedro Sánchez, ya que Eduardo Madina vuelve al Congreso con el PSOE.

Bonus Track: Al final ha habido “sorpasso”, pero no aquel del que todos hablábamos estos últimos meses. El PP ha ganado en Andalucía, superando por 3 escaños y más de dos puntos al PSOE de Susana Díaz. Puede ser un punto de inflexión para las aspiraciones de la Presidenta de la Junta en política nacional.

PD: El jueves tenemos contenido especial. Estamos ya preparando los datos sobre como habría quedado el Congreso si aplicaramos el sistema Hare a la ley electoral actual y como quedaría si estableciésemos circunscripciones autonómicas o estatales y aplicásemos d’Hondt y Hare. Estad atentos a nuestra página de Facebook, dónde seguramente podréis ver algún avance en exclusiva.

¿Por qué dirigen su campaña contra Unidos Podemos?

El pasado viernes empezó la campaña electoral, y en estos días, estamos viendo un sinfín de actos, tweets, mensajes de Facebook, etc. coordinados por los diferentes gabinetes de comunicación de los partidos. El objetivo es claro, se trata de hacer llegar el mensaje que lanzan los candidatos de la mejor manera posible.

¿Y qué mensaje tienen los candidatos? Hasta ahora, estamos viendo algo que prácticamente se podría resumir en un “todos contra Unidos Podemos”, mientras que el mensaje de la formación morada es el de seguir lanzándole guiños al PSOE en busca de un gobierno de izquierdas.

De los partidos que atacan a Unidos Podemos en sus mensajes de campaña, PP, PSOE y Ciudadanos, cada uno lo hace por una razón diferente, aun siendo todas electoralistas.

Por un lado, no es ninguna sorpresa el decir que al PP le interesa un Unidos Podemos fuerte, de ahí que, en vez de atacar al PSOE, esté centrando su campaña en ignorar a la formación de Pedro Sánchez y dirigir principalmente sus ataques hacia la formación de Pablo Iglesias, para así hacer parecer al líder de Unidos Podemos el principal rival de la campaña. Por otro lado, la antagonía política entre ambas formaciones

En cuanto al PSOE, podría haber sido de esperar que centraran su campaña en atacar a Mariano Rajoy e intentar situarse como la única alternativa. Sin embargo, están focalizando su campaña en atacar a Iglesias, dejando en segundo plano los ataques a Rajoy. Se podría pensar que es el preludio de una gran coalición, pero, sin embargo, la explicación es otra. El PSOE sabe que el “sorpasso” de Unidos Podemos es una posibilidad real hoy en día, con lo cual los socialistas están haciendo lo posible por retener a su electorado. Y éste es más próximo a Unidos Podemos que al Ciudadanos o el PP, con lo cual Pedro Sánchez tiene que atacar a Pablo Iglesias para hacerle saber a sus potenciales votantes que existe diferencias entre votar a uno u otro, para así conseguir que no se vayan a UP.

Y en cuanto a Ciudadanos, ay, Ciudadanos… El fantasma del voto útil les puede pasar factura. Su acuerdo con el PSOE tampoco ayuda. Han pasado en pocos meses de aspirar a pelear con los socialistas por la segunda plaza a saber que serán cuartos y tener la única incógnita de a que distancia quedarán de los socialistas y de la candidatura de Iglesias y cuantos diputados obtendrán. Sus ataques a Unidos Podemos son una mezcla de las razones que esgrimimos para explicar los del PP y los del PSOE. A nivel económico, Ciudadanos es un partido antagónico a la formación de Pablo Iglesias, con lo cual la estrategia se puede basar en criterios meramente ideológicos. Por otra parte, pese a presentarse como un partido de centro, el electorado de Ciudadanos proviene en su mayoría del PP, y es esta parte la que la formación naranja teme perder tras el pacto con Pedro Sánchez, y es a ellos a quien busca mantener con ese viraje hacia la derecha que parece haber emprendido el partido de Albert Rivera. No obstante, como en el caso de los socialistas, también intercalan en su discurso ataques a Mariano Rajoy y al PP para demostrar que, pese a que su principal enemigo es Unidos Podemos, tampoco quieren a este gobierno de la formación popular.

Y todo esto a Unidos Podemos le viene de perlas. Porque les permite enarbolar el discurso de la “gran coalición”, que, aunque esta no llegue a darse, les ayuda a movilizar a sus bases y a acercar aún más el posible “sorpasso” al PSOE.

Eso sí, lo que pase luego ya es otra historia. Pero de eso hablaremos a partir del 27 de Junio.

Preguntas a un mes de las elecciones

Hace un mes presentamos el “Preguntas a dos meses de las elecciones” y hoy, aprovechando que queda justo un mes para ellas, las actualizamos. Respondemos algunas que ya habían sido contestadas el mes pasado y actualizamos con otras nuevas

¿Caerá la participación con respecto al 20-D?

Hace un mes dijimos que sí, y las encuestas que han ido saliendo parecen confirmar que así será. La horquilla puede estar entre un 4 y un 8%, lo que indicaría una participación entre un 65-69%. Según un estudio de Metroscopia, conforme más baje la participación más beneficiado saldrá el primer partido en las elecciones, en este caso el PP.

¿Variarán significativamente los resultados respecto a diciembre?

La pregunta que todos nos hacemos es si habrá “sorpasso” de Unidos Podemos al PSOE. Por lo demás, el PP repetirá como 1ª fuerza y Ciudadanos ocupará el cuarto lugar. Queda por ver en Cataluña si ERC vuelve a superar a DiLl (el nombre bajo el que se presentó CDC en Diciembre)

En caso de “sorpasso”, ¿qué hará el PSOE?

Posiblemente la pregunta más repetida en estos últimos días. De lo que pase dependerá en gran medida quien será el próximo presidente. En una situación similar a la anterior, en que PP y Ciudadanos no sumen mayoría ni PSOE + Unidos Podemos hagan lo mismo, la decisión que tome el PSOE será clave. Una abstención socialista podría facilitar un gobierno popular con el apoyo de la formación de Albert Rivera. Por su parte, Jordi Sevilla ya avisó que el PSOE no pactaría con Podemos.

¿Funcionará bien el grupo parlamentario de Unidos Podemos?

En su momento preguntamos si habría confluencia entre Podemos e IU. Ya dijimos que estaba próxima, pero que tendría dificultades. Ahora la pregunta que nos hacemos es si se mantendrá unido el grupo parlamentario. Ya han dicho ambas formaciones que tendrán independencia dentro del mismo, pero al ser partidos con organizaciones e ideologías tan distintas, es de esperar que tarde o temprano surja alguna fricción entre ambas formaciones.

También preguntamos por la fórmula de las confluencias. Se repetirán, pero quedará ver qué pasa con la formación de grupos parlamentarios. Tras la experiencia de Enero, en que no pudieron formar grupo propio en el Congreso, surgieron algunas fricciones, que ya han sido superadas. En principio se integraran todos en el mismo grupo pero funcionaran de forma independiente.

¿Mantendrán los principales partidos sus exigencias ante posibles pactos?

Dijimos hace un mes que tarde o temprano tenían que bajar, aspecto que también comentamos en el Mayoría Silenciosa del 4 de Mayo. Tendrán que limar asperezas porque la ciudadanía no tolerará otra repetición de elecciones (aunque la ciudadanía es responsable también de fragmentar el parlamento).

¿Se presentará Mariano Rajoy a la investidura?

Si el PP es la fuerza más votada el 26J, algo que parece prácticamente seguro, no le queda otra opción que intentar ser investido, aunque no tenga los apoyos necesarios. Mantener la situación de bloqueo, como hizo en Enero, le haría sufrir un desgaste excesivo que su figura podría no soportar. Por otro lado, es posible que recibiendo el apoyo de Ciudadanos esta vez sume para lograr la investidura, lo que puede animar a Rajoy a presentar la candidatura.

Pregunta Bonus (a responder por el lector): ¿Qué partidos han celebrado primarias para escoger a sus candidatos de cara a Junio?

Daremos una pista. Ha sido uno de los 4 grandes a nivel nacional, y uno de los autonómicos, entre aquellos que tienen peso suficiente en el Parlamento.

Preguntas a dos meses de las elecciones

¿Caerá la participación con respecto al 20-D?

Todo parece indicar que sí. Se respira en el ambiente un sentimiento de hastío ciudadano que se puede traducir en una bajada de la participación. Además, el precedente que tenemos en España de repetición de elecciones no es muy optimista en ese aspecto. En las de la Comunidad de Madrid de 2003 la participación cayó casi un 7% en la repetición de los comicios.

¿Variarán significativamente los resultados respecto a diciembre?

No parece probable, pero dependerá sobretodo de quien logre imponer su relato sobre porque vamos a repetir elecciones y de la movilización que tengan los nuevos con su electorado, mucho menos fiel que el de PP o PSOE. De todas formas, parece ser que la repetición de elecciones beneficiaría al PP ya que podría mejorar sus resultados en escaños manteniendo una cifra similar de votos a la lograda hace 4 meses. Al PSOE le puede pasar factura su estrategia de las últimas semanas y los nuevos partidos se enfrentan a la difícil tarea de mantener la movilización de la parte de su electorado que habitualmente no vota.

¿Repetirán los cabezas de cartel de las principales formaciones?

Posiblemente, aunque dependerá en gran medida de lo que quiera hacer Susana Díaz, pues el PSOE, por estatutos, está obligado a convocar primarias. Albert Rivera y Pablo Iglesias ya han anunciado su intención de repetir al considerar esto una “segunda vuelta”, y, pese a la crítica interna, parece complicado imaginar que intenten desbancar a Mariano Rajoy del cartel del PP.

¿Habrá confluencia entre Podemos e IU?

Los rumores indican que está más próxima de lo que estuvo en diciembre. Igualmente, es complicado debido a los escollos internos en ambas formaciones. Por otra parte, para poder confluir tendrán que acordar la fórmula bajo la que presentarse y el peso reservado a cada formación. Es de suponer que Podemos pedirá priorizar el peso parlamentario, mientras que IU buscará imponer el peso electoral.

¿Se repetirán las fórmulas En Comú, Podem-Compromís y En Marea?

En Cataluña se da por hecho que sí, pese a las discrepancias entre Iniciativa y Podemos por la gestión del grupo de CSQEP en el Parlament, en Galicia también, y lo más probable es que Compromís apueste por ir por separado, si tenemos en cuenta que sus diputados rechazaron integrarse en el grupo parlamentario de Podemos, siendo los únicos de las 3 fórmulas anteriormente mencionadas que pasaron al grupo mixto al no poder ofrecerles la formación morada la creación de grupos parlamentarios propios, como habían acordado.

¿Mantendrán los principales partidos sus exigencias ante posibles pactos?

Dependerá en gran medida del resultado electoral. Si el Congreso se mantiene con una fragmentación similar, es de suponer que poco a poco irán cediendo, ya que de lo contrario nos encontraríamos ante una situación de bloqueo constante. No obstante, en caso de surgir un hegemón, es decir, que un partido por sí solo se quede cerca de poder lograr la mayoría absoluta, es de esperar que se haga más fuerte en su discurso y obligue al resto a ceder para adaptarse a él.