Elecciones, el día después

Ayer se celebraron las nuevas elecciones, aquellas que llevábamos esperando desde la fallida investidura de Pedro Sánchez. Iban a ser las elecciones del “sorpasso”, y han acabado siendo las de la gran victoria del PP.

Y lo han sido porque los populares han sido los únicos que han mejorado sus resultados en escaños. De los 123 de diciembre han pasado a los 137 logrados ayer, mientras que el PSOE cae de 90 a 85, Ciudadanos pasa de 40 a 32 y Unidos Podemos mantiene los 71 que sacaron Podemos (y confluencias) e Izquierda Unida por separado hace seis meses.

Mariano Rajoy queda coronado como el gran vencedor del 26-J. Ha ganado y la opción más lógica es que siga siendo el Presidente del Gobierno durante los próximos cuatro años. Mejora votos y escaños (con menos participación, gana más de 700.000 votantes) con respecto a sus resultados del 20-D, con lo que gana legitimidad para seguir en Moncloa, y, de recibir el apoyo de Ciudadanos (algo posible), se quedaría a las puertas de lograr la investidura en una primera votación. Una investidura que, con ese apoyo, sería muy factible en una segunda votación a nada que algún partido de los nacionalistas se abstuviera.

En cuanto al PSOE, situación complicada para Pedro Sánchez. Queda en una situación similar a la de diciembre, pero con menos escaños y sabiendo que ni con el apoyo de Ciudadanos superaría al PP. Si quiere intentar gobernar, necesita sí o sí el apoyo de Podemos y de algún partido nacionalista. Aun así, los socialistas han logrado aguantar el empuje de Unidos Podemos y mejorar sus resultados en cuanto a porcentaje de votos (de un 22’00% a un 22’66%). Se puede decir que Pedro Sánchez gana tiempo para defender su liderazgo en el partido.

En cuanto a Unidos Podemos se puede decir que la confluencia ha sido un fracaso. Mantienen los diputados de la suma de Podemos + IU en diciembre, pero pierden votos y caen en porcentaje. El “sorpasso” que se avecinaba queda lejos (se han quedado a un 1’5% del PSOE, es decir, a menos de 300.000 votos, y a 14 escaños), dejándose por el camino casi 1 millón de votos de los que lograron por separado en 2015. Les tocará repensarse muchas cosas en ambas formaciones de cara a próximos envites.

Y por último, Ciudadanos. Tenían el fantasma del voto útil encima, y les ha acabado pasando factura. Su acuerdo con el PSOE no ha ayudado y han empeorado sus porcentajes de voto en todas las provincias, evidenciando una fuga de votos pequeña pero constante hacia el PP, que ha mejorado los suyos también en todas. Pese a todo esto, han conseguido limitar la pérdida de escaños y lograr un resultado que, pese a no ser malo para una formación que hace poco más de un año no tenía implantación a nivel nacional, les condena a tener que ser la muleta de los populares o a una posición de irrelevancia en el Congreso. Por último, es de recibo destacar que, de los 4 grandes partidos, han sido sin duda el más perjudicado por la ley electoral (que no por la d’Hondt).

Así pues, todo indica que la decisión que tomen el PSOE y los PANE será clave para determinar el futuro gobierno. Si el primero decide apoyar, directa o indirectamente la gran coalición, los partidos nacionalistas no tendrán nada que decir. Si intenta un apoyo de Unidos Podemos para formar un gobierno de izquierdas sin Ciudadanos, necesitará del apoyo de catalanes o vascos para lograr sacar adelante la investidura.

Por último, nombres famosos. Julio Rodríguez no logra el acta de diputado para Unidos Podemos por Almería, cosa que si ha conseguido Felisuco por Santander para Ciudadanos. Y, “quebradero” de cabeza para Pedro Sánchez, ya que Eduardo Madina vuelve al Congreso con el PSOE.

Bonus Track: Al final ha habido “sorpasso”, pero no aquel del que todos hablábamos estos últimos meses. El PP ha ganado en Andalucía, superando por 3 escaños y más de dos puntos al PSOE de Susana Díaz. Puede ser un punto de inflexión para las aspiraciones de la Presidenta de la Junta en política nacional.

PD: El jueves tenemos contenido especial. Estamos ya preparando los datos sobre como habría quedado el Congreso si aplicaramos el sistema Hare a la ley electoral actual y como quedaría si estableciésemos circunscripciones autonómicas o estatales y aplicásemos d’Hondt y Hare. Estad atentos a nuestra página de Facebook, dónde seguramente podréis ver algún avance en exclusiva.

¿Por qué dirigen su campaña contra Unidos Podemos?

El pasado viernes empezó la campaña electoral, y en estos días, estamos viendo un sinfín de actos, tweets, mensajes de Facebook, etc. coordinados por los diferentes gabinetes de comunicación de los partidos. El objetivo es claro, se trata de hacer llegar el mensaje que lanzan los candidatos de la mejor manera posible.

¿Y qué mensaje tienen los candidatos? Hasta ahora, estamos viendo algo que prácticamente se podría resumir en un “todos contra Unidos Podemos”, mientras que el mensaje de la formación morada es el de seguir lanzándole guiños al PSOE en busca de un gobierno de izquierdas.

De los partidos que atacan a Unidos Podemos en sus mensajes de campaña, PP, PSOE y Ciudadanos, cada uno lo hace por una razón diferente, aun siendo todas electoralistas.

Por un lado, no es ninguna sorpresa el decir que al PP le interesa un Unidos Podemos fuerte, de ahí que, en vez de atacar al PSOE, esté centrando su campaña en ignorar a la formación de Pedro Sánchez y dirigir principalmente sus ataques hacia la formación de Pablo Iglesias, para así hacer parecer al líder de Unidos Podemos el principal rival de la campaña. Por otro lado, la antagonía política entre ambas formaciones

En cuanto al PSOE, podría haber sido de esperar que centraran su campaña en atacar a Mariano Rajoy e intentar situarse como la única alternativa. Sin embargo, están focalizando su campaña en atacar a Iglesias, dejando en segundo plano los ataques a Rajoy. Se podría pensar que es el preludio de una gran coalición, pero, sin embargo, la explicación es otra. El PSOE sabe que el “sorpasso” de Unidos Podemos es una posibilidad real hoy en día, con lo cual los socialistas están haciendo lo posible por retener a su electorado. Y éste es más próximo a Unidos Podemos que al Ciudadanos o el PP, con lo cual Pedro Sánchez tiene que atacar a Pablo Iglesias para hacerle saber a sus potenciales votantes que existe diferencias entre votar a uno u otro, para así conseguir que no se vayan a UP.

Y en cuanto a Ciudadanos, ay, Ciudadanos… El fantasma del voto útil les puede pasar factura. Su acuerdo con el PSOE tampoco ayuda. Han pasado en pocos meses de aspirar a pelear con los socialistas por la segunda plaza a saber que serán cuartos y tener la única incógnita de a que distancia quedarán de los socialistas y de la candidatura de Iglesias y cuantos diputados obtendrán. Sus ataques a Unidos Podemos son una mezcla de las razones que esgrimimos para explicar los del PP y los del PSOE. A nivel económico, Ciudadanos es un partido antagónico a la formación de Pablo Iglesias, con lo cual la estrategia se puede basar en criterios meramente ideológicos. Por otra parte, pese a presentarse como un partido de centro, el electorado de Ciudadanos proviene en su mayoría del PP, y es esta parte la que la formación naranja teme perder tras el pacto con Pedro Sánchez, y es a ellos a quien busca mantener con ese viraje hacia la derecha que parece haber emprendido el partido de Albert Rivera. No obstante, como en el caso de los socialistas, también intercalan en su discurso ataques a Mariano Rajoy y al PP para demostrar que, pese a que su principal enemigo es Unidos Podemos, tampoco quieren a este gobierno de la formación popular.

Y todo esto a Unidos Podemos le viene de perlas. Porque les permite enarbolar el discurso de la “gran coalición”, que, aunque esta no llegue a darse, les ayuda a movilizar a sus bases y a acercar aún más el posible “sorpasso” al PSOE.

Eso sí, lo que pase luego ya es otra historia. Pero de eso hablaremos a partir del 27 de Junio.

Partido de Vuelta

Aunque oficialmente empieza la madrugada del jueves al viernes, anoche se puede decir que empezó la campaña electoral. Y lo hizo en La Sexta, ya que el programa Salvados, presentado por Jordi Évole, emitió anoche el esperado debate entre Pablo Iglesias y Albert Rivera, segunda parte de aquel programa emitido antes del inicio de la campaña electoral de las generales de 2015.

En aquella ocasión, pudimos observar un programa con un tono muy cordial, con muchos puntos en común entre ambos candidatos, lo que podía sugerir un acercamiento entre ambas formaciones tras el 20-D. Finalmente, el escenario tras las elecciones de diciembre ha dejado un clima mucho más bronco entre ambas formaciones, cosa que no ha pasado desapercibida.

Ha sido en un punto al poco de empezar cuando Pablo Iglesias ha hecho un llamamiento a rebajar el tono agresivo que había imperado en los últimos meses, con acusaciones cruzadas de enchufismos y cuñadismos, algo que, a juzgar por lo visto, ha quedado en el olvido.

Así pues, hemos visto a un Pablo Iglesias muy calmado frente a un Albert Rivera mucho más alterado, algo que choca con esa imagen que teníamos el año pasado del líder de Ciudadanos como un gran orador y alguien muy hábil en los debates. En diciembre ya se le vio nervioso y dubitativo, y anoche, más de lo mismo, decepcionando bastante en este aspecto. Quizás en la formación naranja se equivocaron elevando tanto las expectativas sobre la oratoria de su líder. Anoche, interrupciones al líder de la formación morada constantes y alguna situación surrealista como la asociación de “fruta madura” con Maduro, presidente venezolano, la acusación de populismo a Iglesias mientras situaba en la misma frase que había ido a Grecia a abrazar refugiados o el momento al inicio del debate en que ha dicho que el líder de la formación morada solo sabe de “eslóganes” tras hacer una intervención en que varias veces ha repetido el “programa, medidas” que es el propio de su formación.

En lo referente al debate en sí, pocas sorpresas. Los candidatos se han ceñido a su guión. Rivera intentando colar con calzador “Venezuela” en cualquier tema (es ahí donde sabe que puede hacer daño a Iglesias) y el recurso de la “pinza PP – Podemos” que impidió formar gobierno. Este último, por su parte, intentando situar a Ciudadanos como la muleta en la que se apoyan tanto PP como PSOE, para así situar a Podemos como la única alternativa posible de la “nueva política”. Destacable el momento en que ha enumerado puntos a los que renunció el PSOE para lograr el acuerdo con Ciudadanos.

En cuanto a discursos, lo esperado. Pablo Iglesias apostando por políticas progresistas mientras que Albert Rivera se inclina mayormente por políticas liberales. Quizás la única sorpresa de la noche fue ver a ambos candidatos coincidir en retirar los conciertos a las escuelas concertadas que segregan por sexos, más si cabe tras ver a Ciudadanos abstenerse hace pocas fechas cuando el Parlament de Catalunya votó esa misma medida.

Por lo demás, el discurso esperado. Rivera acusando a Iglesias de “buscar sillones”, diciendo que a los españoles les da igual quien gobierne mientras haya un gobierno y hablando de Venezuela e Iglesias jugando a la defensiva. Porque la estrategia estaba clara. El líder de Ciudadanos se ve perdiendo las elecciones y de ahí su estrategia, acertada o no, de arriesgar. Arriesgar y virar hacia la derecha para intentar atraer a su votante conservador, aquel que pudo huir de la formación naranja tras su pacto con el PSOE.

Con todo, y visto lo visto, no es descabellado aseverar que fue Pablo Iglesias quien ganó el debate. Y además de forma clara. La encuesta que lanzamos anoche en nuestro twitter da la misma opinión.

Y vosotros, ¿quién creéis que ganó el debate?

Preguntas a un mes de las elecciones

Hace un mes presentamos el “Preguntas a dos meses de las elecciones” y hoy, aprovechando que queda justo un mes para ellas, las actualizamos. Respondemos algunas que ya habían sido contestadas el mes pasado y actualizamos con otras nuevas

¿Caerá la participación con respecto al 20-D?

Hace un mes dijimos que sí, y las encuestas que han ido saliendo parecen confirmar que así será. La horquilla puede estar entre un 4 y un 8%, lo que indicaría una participación entre un 65-69%. Según un estudio de Metroscopia, conforme más baje la participación más beneficiado saldrá el primer partido en las elecciones, en este caso el PP.

¿Variarán significativamente los resultados respecto a diciembre?

La pregunta que todos nos hacemos es si habrá “sorpasso” de Unidos Podemos al PSOE. Por lo demás, el PP repetirá como 1ª fuerza y Ciudadanos ocupará el cuarto lugar. Queda por ver en Cataluña si ERC vuelve a superar a DiLl (el nombre bajo el que se presentó CDC en Diciembre)

En caso de “sorpasso”, ¿qué hará el PSOE?

Posiblemente la pregunta más repetida en estos últimos días. De lo que pase dependerá en gran medida quien será el próximo presidente. En una situación similar a la anterior, en que PP y Ciudadanos no sumen mayoría ni PSOE + Unidos Podemos hagan lo mismo, la decisión que tome el PSOE será clave. Una abstención socialista podría facilitar un gobierno popular con el apoyo de la formación de Albert Rivera. Por su parte, Jordi Sevilla ya avisó que el PSOE no pactaría con Podemos.

¿Funcionará bien el grupo parlamentario de Unidos Podemos?

En su momento preguntamos si habría confluencia entre Podemos e IU. Ya dijimos que estaba próxima, pero que tendría dificultades. Ahora la pregunta que nos hacemos es si se mantendrá unido el grupo parlamentario. Ya han dicho ambas formaciones que tendrán independencia dentro del mismo, pero al ser partidos con organizaciones e ideologías tan distintas, es de esperar que tarde o temprano surja alguna fricción entre ambas formaciones.

También preguntamos por la fórmula de las confluencias. Se repetirán, pero quedará ver qué pasa con la formación de grupos parlamentarios. Tras la experiencia de Enero, en que no pudieron formar grupo propio en el Congreso, surgieron algunas fricciones, que ya han sido superadas. En principio se integraran todos en el mismo grupo pero funcionaran de forma independiente.

¿Mantendrán los principales partidos sus exigencias ante posibles pactos?

Dijimos hace un mes que tarde o temprano tenían que bajar, aspecto que también comentamos en el Mayoría Silenciosa del 4 de Mayo. Tendrán que limar asperezas porque la ciudadanía no tolerará otra repetición de elecciones (aunque la ciudadanía es responsable también de fragmentar el parlamento).

¿Se presentará Mariano Rajoy a la investidura?

Si el PP es la fuerza más votada el 26J, algo que parece prácticamente seguro, no le queda otra opción que intentar ser investido, aunque no tenga los apoyos necesarios. Mantener la situación de bloqueo, como hizo en Enero, le haría sufrir un desgaste excesivo que su figura podría no soportar. Por otro lado, es posible que recibiendo el apoyo de Ciudadanos esta vez sume para lograr la investidura, lo que puede animar a Rajoy a presentar la candidatura.

Pregunta Bonus (a responder por el lector): ¿Qué partidos han celebrado primarias para escoger a sus candidatos de cara a Junio?

Daremos una pista. Ha sido uno de los 4 grandes a nivel nacional, y uno de los autonómicos, entre aquellos que tienen peso suficiente en el Parlamento.

Confluencia

Hoy vamos a hablar de una palabra que está muy de moda en la política desde hace poco más de un año, la confluencia. Estamos ante un vocablo que copa los informativos a raíz del crecimiento de Podemos tras las elecciones europeas de 2014 y su autoprohibición de presentar candidaturas con su marca a las municipales de 2015. Es a partir de esta última medida cuando desde las bases locales de Podemos y de diversos partidos de izquierdas que se empieza a trabajar en buscar establecer espacios diferenciados de cada partido para tratar de asaltar los ayuntamientos. Fórmulas como “Ciudad + En Común”, “Ganar + Ciudad”, “Ciudad + Sí Se Puede” etc. son habituales para aglutinar a las bases de Podemos y de diversos partidos situados en un lugar próximo en el eje izquierda/derecha como son Izquierda Unida o la CUP, por ejemplo.

Se puede decir que las candidaturas fueron un éxito. Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Cádiz o Valencia son algunas de las capitales en las que estas confluencias o bien lograron la alcaldía o bien jugaron un papel decisivo para que el bastón de mando pasara a otro partido de izquierdas.

Ante las generales de diciembre, hubo muchas voces dentro de la izquierda que abogaron por repetir ese espacio de confluencia, pero a nivel nacional. Sin embargo, pese a las negociaciones que se desarrollaron entre Podemos e IU, al final no se logró ese acuerdo. La confluencia se dio en Cataluña y Galicia, y, de forma diferente, en la Comunidad Valenciana, dónde Podemos se presentó en coalición con Compromís, pero no con IU.

Sin embargo, parece ser que de cara a Junio todo puede cambiar. Para lograr la confluencia ambos partidos tendrán que superar diversos obstáculos. El primero son las bases. IU vota esta semana aprobar la confluencia, y Podemos se espera que haga lo propio en los próximos días. El segundo es aplacar a los sectores críticos de cada formación. Es bien sabido que la situación interna dentro de Izquierda Unida no es la mejor, con disputas entre Garzón y Cayo Lara, además del riesgo de escisión de Izquierda Abierta, el partido de G. Llamazares. En Podemos, las cosas no son mejores. Mientras que el sector más próximo a P. Iglesias es partidario de la coalición, el sector de afines a I. Errejón teme que asociarse con la formación de la que forma parte el PCE les haga perder votos próximos al centro político. Otro punto a superar será el poder dejar de lado los ataques que se han dirigido las dos formaciones desde el nacimiento de la formación morada. Olvidar las mochilas, la renuncia a la ideología, etc. será un paso necesario que ambos partidos deben dar para llegar a un acuerdo.

Por último, Pablo Iglesias es otro obstáculo para esa confluencia. No es ninguna mentira decir que el líder de la formación morada no es el político más carismático del momento, algo que contrasta con Alberto Garzón, que, sin embargo no tiene la fuerza de los votantes de la que puede hacer gala el primero. Y, para establecer una lista conjunta, primero tendrán que establecer quién será el cabeza de la misma.

Se dice que la confluencia entre Podemos e IU mejoraría los resultados del PSOE en las elecciones. ¿Es posible? Sí. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todo aquel que votara a ambas formaciones presentándose por separado tendrá la misma predisposición a votar a la nueva marca. Es ahí donde ambos partidos, por separado, tendrán que hacer pedagogía para hacer ver a los críticos que la unión es mejor que presentarse en solitario.

El reloj corre, y el 13 de mayo acaba el plazo para poder cerrar el acuerdo. ¿Habrá confluencia?

Juego de Escaños: Podemos

Continuamos nuestra serie de artículos analizando las opciones de cada uno de los grandes partido en el Congreso. El lunes hablamos del PP y ayer hicimos lo propio con el PSOE, así que hoy toca hacer lo mismo con Podemos.

La formación morada registró unos grandes resultados en las elecciones del 20-D, obteniendo 69 diputados (si contamos con las confluencias), y casi 5.200.000 votos, quedándose a solo 300.000 votos del “sorpasso” al PSOE. No era el asalto de los cielos que propugnaban en Vistalegre, ni siquiera la formación morada se convirtió en el principal partido de la oposición, como intentó escenificar Pablo Iglesias con su performance en el debate del Estado de la Nación, pero eran unos grandísimos resultados para una formación con menos de dos años de vida y con un continuo proceso de reestructuración a sus espaldas

No obstante, los resultados, por buenos que fuesen, dejaron al partido inmerso en un dilema. Pese a que desde su fundación había abanderado la idea de equiparar a PP y PSOE (el famoso PPSOE), pero tras las elecciones, en el partido se dieron cuenta que la única opción real de poder influir en un gobierno pasaba por abandonar ese discurso e ir de la mano de los socialistas, una decisión no del todo compartida por las bases, esas de las cuales ya hablamos anteriormente.

Así pues, Podemos podría arrastrar a una investidura sus 65 escaños (cabe recordar que Compromís prefirió irse al Grupo Mixto), más los dos de IU-UP y esos cuatro de la formación valenciana. Podrían recabar también el apoyo de partidos nacionalistas siempre y cuando mantuvieran su apuesta por potenciar el derecho a decidir en los territorios que lo deseen. Por el contrario, el posicionamiento ideológico de Podemos y la dureza en el discurso de Pablo Iglesias hace que resulte imposible pensar en un pacto con Ciudadanos o el PP.

Opciones de formar Gobierno

Siendo realistas, no encontramos ninguna opción factible para que Podemos pueda formar un gobierno propio.

Opciones de entrar en un Gobierno

Gobierno de Izquierdas: Aunque el PSOE dice que no suma, desde la formación morada siguen queriendo ponerlo en práctica. Ver PSOE.

Vía 199: Aunque ya ha sido descartada por Podemos, los socialistas siguen insistiendo en ella. Ver PSOE.

Mejor opción (por Politiblog)

Si para el PP y el PSOE decíamos que la mejor opción era formar un gobierno propio, en el caso de Podemos es diferente. En Podemos, aunque no lo digan en voz alta, sueñan con una gran coalición, a ser posible con la incorporación de Ciudadanos, que deje a Podemos como única alternativa y le sitúe como la única alternativa, dejando que Pablo Iglesias sea el único líder de la oposición durante los próximos 4 años.

¿Dónde quedaron los círculos?

Desde su fundación, Podemos ha reivindicado una nueva forma de hacer política. Quisieron reivindicar el poder de las bases, organizadas en círculos, y cambiar el eje en el que buscar votos, abandonando el viejo izquierda/derecha y substituyéndolo por un los de arriba/los de abajo.

Durante la campaña de las elecciones europeas de 2014, la respuesta más socorrida del equipo de redes del partido era “los círculos decidirán”. Así pues, parecía que Podemos era algo diferente, alejado de la típica organización vertical de un partido tradicional.

Nada más lejos de la realidad. Desde la asamblea de Vistalegre, Podemos se ha ido transformando paulatinamente en un partido tradicional, algo que en los sectores más a la izquierda del partido (Anticapitalistas, por poner un ejemplo) no ha sentado muy bien.

Tras el inesperado éxito de mayo de 2014, la formación morada se enfrentó a un dilema terrible. Por un lado, la organización horizontal era la base sobre la que se tenía que construir el partido y sobre la que habían basado su campaña. Por otro lado, en la dirección de Podemos hay gente muy inteligente, y saben muy bien que si se quiere construir un partido sólido, hay que limitar al máximo la organización horizontal y establecer estructuras sólidas de partido, lo que comúnmente viene siendo conocido como el “aparato”.

Así pues, tras Vistalegre, Podemos se empieza a parecer poco a poco al resto de partidos tradicionales, lo que va originando fricciones con diferentes estructuras regionales. Andalucía, con Teresa Rodríguez a la cabeza, es una constante, ya que las formas de actuar del equipo de Pablo Iglesias diferían con las del equipo andaluz, dominado por el sector proveniente de Anticapitalistas. Por otro lado, esas mismas fricciones sobre la forma de actuar del partido acabaron en la salida del partido de Juan Carlos Monedero, hasta ese momento uno de los miembros más destacados del mismo.

De cara a las elecciones municipales, desde el aparato del partido se decidió que Podemos no podría presentarse bajo su marca a las mismas, hecho que originó diversos problemas, limitando así el poder de los círculos locales, que veían como pasaban de ostentar el poder absoluto del partido pre-elecciones europeas (o almenos así decían), a ser meros peones en el tablero de ajedrez del rey Iglesias.

La elaboración de listas para las generales acabó de confirmar los peores presagios. Mientras los círculos locales y provinciales elaboraban sus propias listas, desde la dirección central se establecieron diversos paracaídas para asegurar que algunas de sus principales caras conocidas o “fichajes” obtuvieran escaño en el Congreso, pasando por encima de la decisión que el círculo había adoptado.

Por último, la situación postelectoral. Pese a que desde el entorno de Pablo Iglesias se repitió por activa y por pasiva que cualquier pacto postelectoral o decisión importante se consultaría a la militancia. Sin embargo, la dirección de Podemos decidió no apoyar el primer intento de investidura sin contar con la opinión de sus bases. No obstante, Pablo Iglesias dijo este sábado que consultarían a la militancia un futuro pacto, pero solo si el acuerdo al que se llega es de su gusto. O lo que es lo mismo, no preguntará qué tipo de pacto quieren sus militantes, sino que les pedirá que aplaudan el que él quiere.

Volviendo al tema organizativo, desde el cese de Sergio Pascual (una decisión muy poco horizontal) hasta el nombramiento de Pablo Echenique como su sustituto las funciones de Secretario de Organización recayeron en el Secretario General del partido, Pablo Iglesias. Otra muestra más de la transformación de Podemos en un partido tradicional. Y es que desde Vistalegre, la formación morada ha ido construyendo una estructura organizativa cada vez más similar a la del PSOE.

Así pues, la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Dónde quedaron los círculos?