Sí, es cuestión de sillones

Una de las frases más repetidas en este período postelectoral está siendo que “los pactos en política son cuestión de ideas, y no de sillones”. Es un mensaje corto, que cala en el ciudadano y que sirve para desacreditar al rival político, ya que le acusas de buscar un cargo en vez de preocuparse por las políticas a desarrollar en el acuerdo. O lo que es lo mismo, un buen eslogan, pero nada más.

Porque la afirmación es una verdad a medias, o, si preferís, una media mentira. Básicamente porque todos aquellos que seáis personas políticamente activas sabréis que es prácticamente imposible hacer política desde fuera de las instituciones o sin formar parte de una organización bien estructurada, como fue en su momento la PAH.

La demostración más clara la vimos con el 15M. En mayo de 2011 miles de personas tomaron las plazas de todo el país. Se lanzaron proclamas, se habló de cambiar el panorama político, y sin embargo, llegó noviembre, la participación en las elecciones generales fue la segunda más baja desde 1989 (sólo superada por la del año 2000) y el descontento de la población que se manifestó en mayo con la situación política se tradujo en una mayoría absoluta del PP. Así pues, el error del 15M residió en no querer trasladar ese mensaje a las instituciones, con lo que se perdió.

Hoy nos vemos en una situación similar. Queda menos de un mes para tener que repetir elecciones, y no hay acuerdo. Y en parte es por la frase del inicio. El PSOE acusó a Podemos de buscar los sillones en vez de las ideas en las negociaciones previas a la fallida investidura de Pedro Sánchez. A su vez, Ciudadanos afirmó que su acuerdo con los socialistas era un acuerdo “de ideas, no de sillones”. El martes, sin embargo, Juan Carlos Girauta sorprendía con unas declaraciones en las que pedía entrar en un Gobierno socialista y la abstención de Podemos por “coherencia”.

Así pues, se acusa a Podemos de “buscar sillones” en un acuerdo. Y harían bien si lo hicieran, ya que sin un “sillón” desde el que desarrollar la política, la capacidad de influencia de un actor se diluye enormemente. Esos sillones no son simples lugares de reposo, son cargos importantes en los ministerios y el gobierno desde los cuales poder aplicar el programa político surgido del acuerdo a que se llegue.

Que un acuerdo de investidura se transforme en un gobierno de coalición dota de más fuerza al acuerdo, ya que hace más complicado romper el mismo. Por otra parte, puede entorpecer la gobernabilidad al tener un gabinete con diversas sensibilidades. No obstante, de existir un compromiso sólido no debería presentar mayores problemas.

Así que sí, es cuestión de sillones (aunque también de ideas).

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