Ciudadanos, al asalto de Moncloa

Tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez, Ciudadanos ha quedado en una posición incómoda. Por un lado, decepcionaron a parte de su electorado, aquel que provenía del centro derecha, al pactar con el PSOE. Por otro, mostraron sus cartas y dejaron a la vista el miedo patente en la formación naranja a unas elecciones anticipadas, ya que el fantasma del voto útil puede hacerles caer aún más de lo que cayeron en diciembre.

Y es que en el partido de Albert Rivera todo eran caras felices allá por otoño. Los sondeos de intención de voto les situaban peleando con el PSOE por ser segunda fuerza y recortándole distancias al PP a paso lento pero fiable. Sin embargo, durante la campaña electoral todo se les torció.

La buena imagen que Rivera transmitió en el Salvados que compartió con Pablo Iglesias y sus conocidas habilidades oratorias lo situaban como favorito para vencer en los debates. Sin embargo, tanto en el debate a tres de El País cómo en el que organizó Atresmedia se le vio nervioso y discreto.

A todo ésto, Ciudadanos cometió un grave error que acabó por marcarle la campaña. Al único debate con todos los grupos parlamentarios, organizado por TVE, en vez de enviar a alguien con experiencia previa, hizo que su representante fuera Marta Rivera. En principio, el programa se iba a emitir a medianoche, con una audiencia potencial reducida. Sin embargo, tras una resolución de la Junta Electoral Central, se obligó a que fuera emitido en horario de máxima audiencia. Y con ella, el horror. Negó la importancia del género en los crímenes contra la mujer y cayó en la trampa de convertirse en la estrella del debate, enfrascándose con el resto de oradores en combates cuerpo a cuerpo de los que siempre salió derrotada y acabando completamente desquiciada, evidenciando una preparación deficiente del debate. Por otro lado, las redes sociales del partido estuvieron apagadas durante el debate, algo que acabó por contribuir al fracaso de la formación en la televisión pública. A raíz de esa noche, un descenso lento pero constante hasta acabar como cuarta fuerza, pero a una distancia considerable de Podemos.

Pero, ¿y si la estrategia de Ciudadanos tras las elecciones fuera la respuesta a su “fracaso” electoral en diciembre?

Desde Ciudadanos repiten por activa y por pasiva que no podemos llegar a un escenario de elecciones anticipadas. Ellos dicen que es porque dejaría en a España en el caos. La realidad es que en el partido tienen miedo a que unas nuevas elecciones supongan la continuidad de la fuga de votos hacia PP y PSOE.

Así pues, no sería descabellado pensar en que el pacto con el PSOE fuera la primera piedra de un intento de aupar a Albert Rivera a la Moncloa. Arrastrando a los socialistas hacia el centro, si Ciudadanos consiguiera el apoyo del PP a un gobierno presidido por el líder de la formación naranja, a Pedro Sánchez le sería muy complicado tumbar su investidura, teniendo en cuenta las presiones internas que tiene en su partido.

Por tanto, podríamos hallarnos que, ante la futura ronda de consultas del Rey, si Rajoy rechaza someterse a la investidura sea Rivera quien se presente. Un programa de gobierno continuista en lo económico y que no atentara contra las líneas básicas de la gestión del PP, pero que a su vez sea aceptable por los barones socialistas. Y un gobierno presidido por Albert Rivera pero con un gabinete conformado por ministros de los tres partidos. El PP podría aceptar con la promesa de mantener las líneas maestras de la gestión de Rajoy, aunque sin Rajoy (sería esperable ver a Soraya Sáenz en un puesto muy importante), y los barones socialistas forzarían al partido a no impedir esa investidura para evitar un gobierno de Podemos.

La pregunta que nos hacemos en Politiblog es: ¿podría aguantar la presión de sus barones Pedro Sánchez o se vería obligado a aceptar la imposición y acto seguido dejarle el puesto a Susana Díaz al frente del PSOE?

Veremos…

¿A qué juegas, PSC?

El pasado sábado, el PSC de Badalona realizó una consulta para pulsar la opinión de la ciudadanía sobre su actuación los primeros meses de la legislatura municipal. En ella, los socialistas preguntaban a todo aquel que se acercara (con indiferencia de si son o no afiliados, simpatizantes o votantes propios) por los diversos stands repartidos por la localidad sobre la labor del partido. Sorprendía, no obstante, que la quinta y última pregunta fuera la siguiente:

“Teniendo en cuenta la situación actual en la que se encuentra la ciudad, ¿qué crees que tendría que hacer el PSC de Badalona?”

Para responder a la cuestión, el partido propone tres opciones: Continuar en la oposición, negociar para entrar en el gobierno o  moción de censura. Para entender el porqué de las tres opciones, cabe ubicar la situación actual en su contexto. En las elecciones de mayo de 2015, el PSC obtuvo 4 concejales y un 14’09% del voto válido, en comparación con los 9 concejales y el 27’06% de los votos logrados en 2011. También cabe destacar que los de 2015 fueron los primeros comicios municipales en que los socialistas no fueron una de las dos fuerzas más votadas desde la restauración de la democracia, lo que, sumado a la pérdida de la alcaldía en 2011 (tras 28 años ininterrumpidos), supusieron un gran fracaso para la formación en la tercera ciudad más grande de Catalunya.

Tras las elecciones de 2015, el PSC se enfrentó a un dilema que representaba en gran medida la división del partido a nivel catalán. Por un lado, podía reelegir al actual líder del PP Catalán, el polémico Xavier García Albiol, para continuar en la alcaldía, mientras que por el otro, podría dar apoyo a una coalición de izquierdas que hiciera alcaldesa a Dolors Sabater, de Guanyem BDN en Comú. Al final, pese a las tensiones en la negociación, se inclinaron por apoyar un gobierno de izquierdas, pero sin entrar en él.

Y aquí es donde nacen los problemas que nos llevan al cuestionario del sábado. Desde el principio, el PSC ha mostrado evidentes tensiones con el gobierno. Es evidente que no se sienten cómodos con el hecho que el nuevo gobierno tenga un carácter independentista. Tampoco les gusta que miembros de la CUP ocupen cargos destacados en la corporación municipal. Dichas diferencias han sido mostradas por diferentes miembros del partido en los medios de comunicación y las redes sociales de forma cada vez más recurrente.

El PSC es consciente que podría tener la llave para forzar un cambio de gobierno, sin embargo, no tiene alternativas reales. Con Ciudadanos sumarían 5 concejales, y si CDC (el otro partido que no forma parte del gobierno) les apoyara, serían 6. Es irreal pensar en este momento en una rotura del gobierno municipal, de ahí que ni ERC ni ICV  vayan a ser proclives a apoyar una moción. Con 4 o 5 concejales no hay moción posible, y la única alternativa que les quedaría sería buscar los apoyos del PP, ya que los 10 concejales populares más los 4 socialistas serían suficientes para lograr la mayoría absoluta y tumbar el gobierno de Dolors Sabater. Pero, ¿apoyaría el PP al PSC para lograr la alcaldía teniendo más del doble de votos y escaños? La respuesta parece clara.

La situación ante la que nos podríamos encontrar a partir de esta semana es que el PP haya movilizado a sus afiliados y simpatizantes para que acudan a votar en masa y a pedir que la moción de censura incluya la vuelta de García Albiol a la alcaldía, ante lo cual el partido se posiciona y dice en redes sociales que bajo ningún concepto harán alcalde al líder de los populares. Otra posible alternativa podría ser que un acuerdo a nivel nacional genere como contrapartida un cambio de gobierno en Badalona, pero no parece probable ahora mismo.

Por otro lado, si sale victoriosa la opción de entrar en el gobierno, es de suponer que los socialistas vuelvan a negociar para intentar entrar. Pero si en el inicio de la legislatura no se llegó a concretar ningún acuerdo y teniendo en cuenta el aumento paulatino de las diferencias entre PSC y los grupos que conforman el gobierno, nada hace pensar que ahora podamos encontrarnos ante una situación diferente.

Así pues, la pregunta que todos en Badalona nos hacemos estos días es… ¿A qué estáis jugando, PSC?