Confluencia

Hoy vamos a hablar de una palabra que está muy de moda en la política desde hace poco más de un año, la confluencia. Estamos ante un vocablo que copa los informativos a raíz del crecimiento de Podemos tras las elecciones europeas de 2014 y su autoprohibición de presentar candidaturas con su marca a las municipales de 2015. Es a partir de esta última medida cuando desde las bases locales de Podemos y de diversos partidos de izquierdas que se empieza a trabajar en buscar establecer espacios diferenciados de cada partido para tratar de asaltar los ayuntamientos. Fórmulas como “Ciudad + En Común”, “Ganar + Ciudad”, “Ciudad + Sí Se Puede” etc. son habituales para aglutinar a las bases de Podemos y de diversos partidos situados en un lugar próximo en el eje izquierda/derecha como son Izquierda Unida o la CUP, por ejemplo.

Se puede decir que las candidaturas fueron un éxito. Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Cádiz o Valencia son algunas de las capitales en las que estas confluencias o bien lograron la alcaldía o bien jugaron un papel decisivo para que el bastón de mando pasara a otro partido de izquierdas.

Ante las generales de diciembre, hubo muchas voces dentro de la izquierda que abogaron por repetir ese espacio de confluencia, pero a nivel nacional. Sin embargo, pese a las negociaciones que se desarrollaron entre Podemos e IU, al final no se logró ese acuerdo. La confluencia se dio en Cataluña y Galicia, y, de forma diferente, en la Comunidad Valenciana, dónde Podemos se presentó en coalición con Compromís, pero no con IU.

Sin embargo, parece ser que de cara a Junio todo puede cambiar. Para lograr la confluencia ambos partidos tendrán que superar diversos obstáculos. El primero son las bases. IU vota esta semana aprobar la confluencia, y Podemos se espera que haga lo propio en los próximos días. El segundo es aplacar a los sectores críticos de cada formación. Es bien sabido que la situación interna dentro de Izquierda Unida no es la mejor, con disputas entre Garzón y Cayo Lara, además del riesgo de escisión de Izquierda Abierta, el partido de G. Llamazares. En Podemos, las cosas no son mejores. Mientras que el sector más próximo a P. Iglesias es partidario de la coalición, el sector de afines a I. Errejón teme que asociarse con la formación de la que forma parte el PCE les haga perder votos próximos al centro político. Otro punto a superar será el poder dejar de lado los ataques que se han dirigido las dos formaciones desde el nacimiento de la formación morada. Olvidar las mochilas, la renuncia a la ideología, etc. será un paso necesario que ambos partidos deben dar para llegar a un acuerdo.

Por último, Pablo Iglesias es otro obstáculo para esa confluencia. No es ninguna mentira decir que el líder de la formación morada no es el político más carismático del momento, algo que contrasta con Alberto Garzón, que, sin embargo no tiene la fuerza de los votantes de la que puede hacer gala el primero. Y, para establecer una lista conjunta, primero tendrán que establecer quién será el cabeza de la misma.

Se dice que la confluencia entre Podemos e IU mejoraría los resultados del PSOE en las elecciones. ¿Es posible? Sí. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todo aquel que votara a ambas formaciones presentándose por separado tendrá la misma predisposición a votar a la nueva marca. Es ahí donde ambos partidos, por separado, tendrán que hacer pedagogía para hacer ver a los críticos que la unión es mejor que presentarse en solitario.

El reloj corre, y el 13 de mayo acaba el plazo para poder cerrar el acuerdo. ¿Habrá confluencia?

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Preguntas a dos meses de las elecciones

¿Caerá la participación con respecto al 20-D?

Todo parece indicar que sí. Se respira en el ambiente un sentimiento de hastío ciudadano que se puede traducir en una bajada de la participación. Además, el precedente que tenemos en España de repetición de elecciones no es muy optimista en ese aspecto. En las de la Comunidad de Madrid de 2003 la participación cayó casi un 7% en la repetición de los comicios.

¿Variarán significativamente los resultados respecto a diciembre?

No parece probable, pero dependerá sobretodo de quien logre imponer su relato sobre porque vamos a repetir elecciones y de la movilización que tengan los nuevos con su electorado, mucho menos fiel que el de PP o PSOE. De todas formas, parece ser que la repetición de elecciones beneficiaría al PP ya que podría mejorar sus resultados en escaños manteniendo una cifra similar de votos a la lograda hace 4 meses. Al PSOE le puede pasar factura su estrategia de las últimas semanas y los nuevos partidos se enfrentan a la difícil tarea de mantener la movilización de la parte de su electorado que habitualmente no vota.

¿Repetirán los cabezas de cartel de las principales formaciones?

Posiblemente, aunque dependerá en gran medida de lo que quiera hacer Susana Díaz, pues el PSOE, por estatutos, está obligado a convocar primarias. Albert Rivera y Pablo Iglesias ya han anunciado su intención de repetir al considerar esto una “segunda vuelta”, y, pese a la crítica interna, parece complicado imaginar que intenten desbancar a Mariano Rajoy del cartel del PP.

¿Habrá confluencia entre Podemos e IU?

Los rumores indican que está más próxima de lo que estuvo en diciembre. Igualmente, es complicado debido a los escollos internos en ambas formaciones. Por otra parte, para poder confluir tendrán que acordar la fórmula bajo la que presentarse y el peso reservado a cada formación. Es de suponer que Podemos pedirá priorizar el peso parlamentario, mientras que IU buscará imponer el peso electoral.

¿Se repetirán las fórmulas En Comú, Podem-Compromís y En Marea?

En Cataluña se da por hecho que sí, pese a las discrepancias entre Iniciativa y Podemos por la gestión del grupo de CSQEP en el Parlament, en Galicia también, y lo más probable es que Compromís apueste por ir por separado, si tenemos en cuenta que sus diputados rechazaron integrarse en el grupo parlamentario de Podemos, siendo los únicos de las 3 fórmulas anteriormente mencionadas que pasaron al grupo mixto al no poder ofrecerles la formación morada la creación de grupos parlamentarios propios, como habían acordado.

¿Mantendrán los principales partidos sus exigencias ante posibles pactos?

Dependerá en gran medida del resultado electoral. Si el Congreso se mantiene con una fragmentación similar, es de suponer que poco a poco irán cediendo, ya que de lo contrario nos encontraríamos ante una situación de bloqueo constante. No obstante, en caso de surgir un hegemón, es decir, que un partido por sí solo se quede cerca de poder lograr la mayoría absoluta, es de esperar que se haga más fuerte en su discurso y obligue al resto a ceder para adaptarse a él.

CSQEP contra la irrelevancia

La situación política catalana es especial. El “procés” polariza todo y se come a líderes y a partidos por igual. Artur Mas o Pere Navarro son solo dos de esos nombres a los que estos tiempos inciertos han devorado.

Entre partidos, estos años se han llevado por delante a Convergencia i Unió como tal, han hecho prácticamente desaparecer de las instituciones a Unió al ir por separado, han visto el hundimiento del PSC, el crecimiento de la CUP y Ciudadanos, y amenaza con llevarse por delante también a Iniciativa per Catalunya. Porque Iniciativa per Catalunya como tal sigue existiendo, pero ya no tiene representación como tal salvo en algunos ayuntamientos.

ICV ha perdido su representación no porque el electorado no confiara en su opción, sino porque prefirió, de cara a las elecciones municipales, apostar por las candidaturas de confluencia. Así pues, en Barcelona se integraron en la plataforma Barcelona en Comú, liderada por Ada Colau.

Los éxitos de las candidaturas municipalistas animaron a repetir la fórmula de cara a las elecciones catalanas de setiembre. Sin embargo, ahí, los resultados no fueron tan satisfactorios. Mientras que Podemos impidió a sus círculos participar en las elecciones municipales, para las autonómicas sí que podían presentarse bajo su marca. Y con ello, el problema. La declaraciones de la formación morada indicaban que sí querían una confluencia, pero con unas condiciones fuertes. Exigían mantener su marca propia y que el candidato no fuese alguien con vínculos directos a Iniciativa. Así pues, la cara más conocida de Iniciativa, quien se había postulado como candidato, Joan Coscubiela, quedaba descartado, y entraban en la ardua tarea de tener que buscar un candidato de la sociedad civil.

Al final el escogido fue Lluís Rabell, un activista vecinal sin el carisma necesario para optar a la Generalitat. La campaña fue un cúmulo de despropósitos, con Pablo Iglesias y los líderes de Podemos monopolizando la atención mediática (celebre fue la imagen del candidato en un segundo plano, fuera del corro de periodistas mientras el líder de Podemos atendía a los medios) y cometiendo errores como fue el considerar que el apoyo a la independencia dependía del lugar de nacimiento de los padres, entre otras. Los resultados demostraron que la estrategia había sido errónea. Sin el apoyo de Ada Colau, la confluencia solo logró 8.000 votos más que los que consiguió ICV en 2012 (con un 8% más de participación respecto a esas elecciones) y CSQEP quedó en una situación parlamentaria en la que no tiene ninguna influencia en las votaciones, ya que la clave, esa con la que soñaban ostentar en la coalición, se la quedó la CUP.

Así pues, repetido hasta la saciedad que “las confluencias suman”, en estas elecciones vimos claro como no tiene por qué ser así. Sin un posicionamiento claro en el tema independencia sí o no, CSQEP acabó siendo arrastrada a un debate dicotómico en el que ellos no querían estar. Y sus posibles votantes prefirieron dar apoyo a partidos con una posición clara antes que a ellos.

Juego de Escaños: Podemos

Continuamos nuestra serie de artículos analizando las opciones de cada uno de los grandes partido en el Congreso. El lunes hablamos del PP y ayer hicimos lo propio con el PSOE, así que hoy toca hacer lo mismo con Podemos.

La formación morada registró unos grandes resultados en las elecciones del 20-D, obteniendo 69 diputados (si contamos con las confluencias), y casi 5.200.000 votos, quedándose a solo 300.000 votos del “sorpasso” al PSOE. No era el asalto de los cielos que propugnaban en Vistalegre, ni siquiera la formación morada se convirtió en el principal partido de la oposición, como intentó escenificar Pablo Iglesias con su performance en el debate del Estado de la Nación, pero eran unos grandísimos resultados para una formación con menos de dos años de vida y con un continuo proceso de reestructuración a sus espaldas

No obstante, los resultados, por buenos que fuesen, dejaron al partido inmerso en un dilema. Pese a que desde su fundación había abanderado la idea de equiparar a PP y PSOE (el famoso PPSOE), pero tras las elecciones, en el partido se dieron cuenta que la única opción real de poder influir en un gobierno pasaba por abandonar ese discurso e ir de la mano de los socialistas, una decisión no del todo compartida por las bases, esas de las cuales ya hablamos anteriormente.

Así pues, Podemos podría arrastrar a una investidura sus 65 escaños (cabe recordar que Compromís prefirió irse al Grupo Mixto), más los dos de IU-UP y esos cuatro de la formación valenciana. Podrían recabar también el apoyo de partidos nacionalistas siempre y cuando mantuvieran su apuesta por potenciar el derecho a decidir en los territorios que lo deseen. Por el contrario, el posicionamiento ideológico de Podemos y la dureza en el discurso de Pablo Iglesias hace que resulte imposible pensar en un pacto con Ciudadanos o el PP.

Opciones de formar Gobierno

Siendo realistas, no encontramos ninguna opción factible para que Podemos pueda formar un gobierno propio.

Opciones de entrar en un Gobierno

Gobierno de Izquierdas: Aunque el PSOE dice que no suma, desde la formación morada siguen queriendo ponerlo en práctica. Ver PSOE.

Vía 199: Aunque ya ha sido descartada por Podemos, los socialistas siguen insistiendo en ella. Ver PSOE.

Mejor opción (por Politiblog)

Si para el PP y el PSOE decíamos que la mejor opción era formar un gobierno propio, en el caso de Podemos es diferente. En Podemos, aunque no lo digan en voz alta, sueñan con una gran coalición, a ser posible con la incorporación de Ciudadanos, que deje a Podemos como única alternativa y le sitúe como la única alternativa, dejando que Pablo Iglesias sea el único líder de la oposición durante los próximos 4 años.