Simulaciones Electorales con Hondt y Hare

El domingo tuvimos jornada electoral. Mucho se ha hablado, escrito y especulado sobre los resultados. Aquí no hablaremos de las acusaciones que corren por las redes sobre presuntos pucherazos, sino que vamos a presentaros los datos de un trabajo que nos ha llevado bastantes horas repartidas en los últimos días.

Hace unas semanas, nos propusimos ver el impacto que tendría aplicar diferentes sistemas electorales y métodos de asignación de escaños a los mismos resultados electorales, y, pensamos que el 26-J era una buena ocasión para ponerlo en práctica.

Y hoy, jueves 30 de Junio, os presentamos el fruto de nuestro estudio. Con los resultados electorales del pasado domingo y usando la magnífica herramienta online que ha creado el Ministerio del Interior y que podéis descargar aquí, hemos probado a ver que pasaría si, manteniendo la “Ley d’Hondt” para asignar el reparto de escaños, cambiáramos a una circunscripción autonómica o a una única, manteniendo la barrera del 3% para la autonómica y bajándola al 1% y eliminándola para la única. Y además, construyéndonos un simulador casero (la semana que viene os explicaremos como hacerlo) para aplicar el sistema de asignación de escaños de Hare, ver que pasaría en los 3 casos anteriores, además de si el sistema electoral tuviese la provincia como circunscripción, como pasa actualmente.

Se dice que el sistema d’Hondt favorece a las mayorías, y es cierto, pero en las circunscripciones pequeñas (aquellas que reparten 3 escaños) nos hemos encontrado con que un partido con un 45% de los votos obtiene los mismos diputados que uno con un 14-15%, cosa que tampoco es justa.

Así pues, y sin más, os presentamos los resultados, y, además, un archivo PDF que podéis descargar aquí para que podáis ver como se reparten los escaños por cada provincia o autonomía, y, cómo dice una famosa periodista en su programa: “Estos son los datos, suyas son las conclusiones”.

 Circunscripción Provincial (aplicando Hare):

Partido Escaños
PP 125
PSOE 84
UP 78
Ciudadanos 40
ERC 9
CDC 7
PNV 4
Bildu 2
CC 1

 

Circunscripción Autonómica (aplicando d’Hondt):

Partido Escaños
PP 125
PSOE 82
UP 76
Ciudadanos 43
ERC 9
CDC 7
PNV 5
Bildu 2
CC 1

 

Circunscripción Autonómica (aplicando Hare): 

Partido Escaños
PP 121
PSOE 84
UP 75
Ciudadanos 46
ERC 9
CDC 7
PNV 5
Bildu 2
CC 1

 

Circunscripción Única (aplicando d’Hondt con barrera electoral del 1%):

Partido Escaños
PP 121
PSOE 83
UP 75
Ciudadanos 47
ERC 9
CDC 7
PNV 4
Bildu 0
PACMA 4

 

Circunscripción Única (aplicando Hare al 1% de barrera electoral):

Partido Escaños
PP 117
PSOE 80
UP 75
Ciudadanos 46
ERC 10
CDC 8
PNV 5
Bildu 4
PACMA 5

 

Circunscripción Única (aplicando d’Hondt al 0% de barrera electoral):

Partido Escaños
PP 125
PSOE 82
UP 76
Ciudadanos 40
ERC 9
CDC 7
PNV 4
Bildu 2
CC 1
PACMA 4

 

Circunscripción Única (aplicando Hare al 0% de barrera electoral):

Partido Escaños
PP 116
PSOE 80
UP 74
Ciudadanos 46
ERC 9
CDC 7
PNV 4
Bildu 3
CC 1
PACMA 4
R. Cero 1
UPyD 1
VOX 1
BNG 1
PCPE 1
G-BAI 1

 

PD: Esperemos que lo disfrutéis, y si os gusta, compartidlo.

Elecciones, el día después

Ayer se celebraron las nuevas elecciones, aquellas que llevábamos esperando desde la fallida investidura de Pedro Sánchez. Iban a ser las elecciones del “sorpasso”, y han acabado siendo las de la gran victoria del PP.

Y lo han sido porque los populares han sido los únicos que han mejorado sus resultados en escaños. De los 123 de diciembre han pasado a los 137 logrados ayer, mientras que el PSOE cae de 90 a 85, Ciudadanos pasa de 40 a 32 y Unidos Podemos mantiene los 71 que sacaron Podemos (y confluencias) e Izquierda Unida por separado hace seis meses.

Mariano Rajoy queda coronado como el gran vencedor del 26-J. Ha ganado y la opción más lógica es que siga siendo el Presidente del Gobierno durante los próximos cuatro años. Mejora votos y escaños (con menos participación, gana más de 700.000 votantes) con respecto a sus resultados del 20-D, con lo que gana legitimidad para seguir en Moncloa, y, de recibir el apoyo de Ciudadanos (algo posible), se quedaría a las puertas de lograr la investidura en una primera votación. Una investidura que, con ese apoyo, sería muy factible en una segunda votación a nada que algún partido de los nacionalistas se abstuviera.

En cuanto al PSOE, situación complicada para Pedro Sánchez. Queda en una situación similar a la de diciembre, pero con menos escaños y sabiendo que ni con el apoyo de Ciudadanos superaría al PP. Si quiere intentar gobernar, necesita sí o sí el apoyo de Podemos y de algún partido nacionalista. Aun así, los socialistas han logrado aguantar el empuje de Unidos Podemos y mejorar sus resultados en cuanto a porcentaje de votos (de un 22’00% a un 22’66%). Se puede decir que Pedro Sánchez gana tiempo para defender su liderazgo en el partido.

En cuanto a Unidos Podemos se puede decir que la confluencia ha sido un fracaso. Mantienen los diputados de la suma de Podemos + IU en diciembre, pero pierden votos y caen en porcentaje. El “sorpasso” que se avecinaba queda lejos (se han quedado a un 1’5% del PSOE, es decir, a menos de 300.000 votos, y a 14 escaños), dejándose por el camino casi 1 millón de votos de los que lograron por separado en 2015. Les tocará repensarse muchas cosas en ambas formaciones de cara a próximos envites.

Y por último, Ciudadanos. Tenían el fantasma del voto útil encima, y les ha acabado pasando factura. Su acuerdo con el PSOE no ha ayudado y han empeorado sus porcentajes de voto en todas las provincias, evidenciando una fuga de votos pequeña pero constante hacia el PP, que ha mejorado los suyos también en todas. Pese a todo esto, han conseguido limitar la pérdida de escaños y lograr un resultado que, pese a no ser malo para una formación que hace poco más de un año no tenía implantación a nivel nacional, les condena a tener que ser la muleta de los populares o a una posición de irrelevancia en el Congreso. Por último, es de recibo destacar que, de los 4 grandes partidos, han sido sin duda el más perjudicado por la ley electoral (que no por la d’Hondt).

Así pues, todo indica que la decisión que tomen el PSOE y los PANE será clave para determinar el futuro gobierno. Si el primero decide apoyar, directa o indirectamente la gran coalición, los partidos nacionalistas no tendrán nada que decir. Si intenta un apoyo de Unidos Podemos para formar un gobierno de izquierdas sin Ciudadanos, necesitará del apoyo de catalanes o vascos para lograr sacar adelante la investidura.

Por último, nombres famosos. Julio Rodríguez no logra el acta de diputado para Unidos Podemos por Almería, cosa que si ha conseguido Felisuco por Santander para Ciudadanos. Y, “quebradero” de cabeza para Pedro Sánchez, ya que Eduardo Madina vuelve al Congreso con el PSOE.

Bonus Track: Al final ha habido “sorpasso”, pero no aquel del que todos hablábamos estos últimos meses. El PP ha ganado en Andalucía, superando por 3 escaños y más de dos puntos al PSOE de Susana Díaz. Puede ser un punto de inflexión para las aspiraciones de la Presidenta de la Junta en política nacional.

PD: El jueves tenemos contenido especial. Estamos ya preparando los datos sobre como habría quedado el Congreso si aplicaramos el sistema Hare a la ley electoral actual y como quedaría si estableciésemos circunscripciones autonómicas o estatales y aplicásemos d’Hondt y Hare. Estad atentos a nuestra página de Facebook, dónde seguramente podréis ver algún avance en exclusiva.

Voto en blanco o nulo, ¿hay diferencia?

Tras explicar en anteriores entregas que no era culpa de la “Ley d’Hondt”, que las encuestas no manipulan y que las listas abiertas también tienen inconvenientes, hoy vamos a hablar del voto nulo y en blanco y su influencia en el sistema electoral español.

En las últimas elecciones al Congreso, allá por diciembre, 226.997 electores votaron nulo mientras que 187.771 lo hicieron en blanco, es decir, un 0’9% y un 0’75% respectivamente. En total, vemos como más de 1’5% de los ciudadanos que fueron a votar no lo hicieron por ninguna de las formaciones que se presentaban. En cuanto a los resultados al Senado, vemos como los datos se disparan hasta los 800.897 votos nulos, un 3’22% del voto válido, y 978.380 votos en blanco, un 4’07%. ¿A qué se debe este voto?

Bueno, para empezar, tenemos que entender el voto nulo o en blanco como un voto de castigo contra el sistema por parte de aquellos ciudadanos que acuden a votar, ya sea por no encontrar una opción política que les represente o como ataque contra el espectro político en general. Muchas veces se dice que la abstención también puede actuar como castigo, pero es complicado demostrar cuales son los motivos de la población para abstenerse, ya que puede deberse, por ejemplo, a la imposibilidad de acudir a votar o a un desinterés por la política. En cambio, si se escoge una de estas opciones, se puede deducir más fácilmente el ánimo de castigar al sistema.

Ahora bien, ¿es lo mismo votar nulo que votar en blanco?

De cara a las elecciones al Senado sí, ya que ambos votos no tienen ninguna influencia en el recuento. Los tres candidatos más votados de la circunscripción (uno en las de las islas) obtienen el acta de senador.

Sin embargo, en las elecciones al Congreso, la cosa cambia. Para entender lo que vamos a explicar a continuación, es necesario recordar que para entrar al reparto de escaños es necesario superar la barrera electoral del 3% de voto válido en la circunscripción, una medida que, realmente, solo afecta a Madrid y Barcelona, que reparten 36 y 31 escaños, respectivamente.

Así pues, el voto nulo, como bien indica su nombre, no se considera un voto válido, con lo cual no cuenta para llegar al 3% de voto válido, con lo cual ni beneficiia ni perjudica a ninguna de las formaciones que se presentan.

En cuanto al voto en blanco, sí que influye indirectamente en los resultados de otros partidos, ya que computa como voto válido, por lo tanto, cuenta para ese 3% que los partidos necesitan para entrar al reparto de escaños. Así pues, un partido que esté justo en ese límite puede quedarse fuera por el voto en blanco.

¿Cómo votar nulo o en blanco?

Para votar en blanco, basta con introducir el sobre del Congreso vacío en la urna. Para el Senado, se puede hacer lo mismo que anteriormente o conn la papeleta (la famosa “sábana”) en blanco.

Para votar nulo, las opciones son infinitas. Papeletas rotas, de diversos partidos, tachadas, con lonchas de chorizo, etc. Todo abierto a la imaginación del votante. Si queréis tomar ideas, aquí tenéis unas cuántas.

PD: Atentos mañana a nuestro perfil de Facebook, que lanzaremos una porra electoral.

¿Por qué dirigen su campaña contra Unidos Podemos?

El pasado viernes empezó la campaña electoral, y en estos días, estamos viendo un sinfín de actos, tweets, mensajes de Facebook, etc. coordinados por los diferentes gabinetes de comunicación de los partidos. El objetivo es claro, se trata de hacer llegar el mensaje que lanzan los candidatos de la mejor manera posible.

¿Y qué mensaje tienen los candidatos? Hasta ahora, estamos viendo algo que prácticamente se podría resumir en un “todos contra Unidos Podemos”, mientras que el mensaje de la formación morada es el de seguir lanzándole guiños al PSOE en busca de un gobierno de izquierdas.

De los partidos que atacan a Unidos Podemos en sus mensajes de campaña, PP, PSOE y Ciudadanos, cada uno lo hace por una razón diferente, aun siendo todas electoralistas.

Por un lado, no es ninguna sorpresa el decir que al PP le interesa un Unidos Podemos fuerte, de ahí que, en vez de atacar al PSOE, esté centrando su campaña en ignorar a la formación de Pedro Sánchez y dirigir principalmente sus ataques hacia la formación de Pablo Iglesias, para así hacer parecer al líder de Unidos Podemos el principal rival de la campaña. Por otro lado, la antagonía política entre ambas formaciones

En cuanto al PSOE, podría haber sido de esperar que centraran su campaña en atacar a Mariano Rajoy e intentar situarse como la única alternativa. Sin embargo, están focalizando su campaña en atacar a Iglesias, dejando en segundo plano los ataques a Rajoy. Se podría pensar que es el preludio de una gran coalición, pero, sin embargo, la explicación es otra. El PSOE sabe que el “sorpasso” de Unidos Podemos es una posibilidad real hoy en día, con lo cual los socialistas están haciendo lo posible por retener a su electorado. Y éste es más próximo a Unidos Podemos que al Ciudadanos o el PP, con lo cual Pedro Sánchez tiene que atacar a Pablo Iglesias para hacerle saber a sus potenciales votantes que existe diferencias entre votar a uno u otro, para así conseguir que no se vayan a UP.

Y en cuanto a Ciudadanos, ay, Ciudadanos… El fantasma del voto útil les puede pasar factura. Su acuerdo con el PSOE tampoco ayuda. Han pasado en pocos meses de aspirar a pelear con los socialistas por la segunda plaza a saber que serán cuartos y tener la única incógnita de a que distancia quedarán de los socialistas y de la candidatura de Iglesias y cuantos diputados obtendrán. Sus ataques a Unidos Podemos son una mezcla de las razones que esgrimimos para explicar los del PP y los del PSOE. A nivel económico, Ciudadanos es un partido antagónico a la formación de Pablo Iglesias, con lo cual la estrategia se puede basar en criterios meramente ideológicos. Por otra parte, pese a presentarse como un partido de centro, el electorado de Ciudadanos proviene en su mayoría del PP, y es esta parte la que la formación naranja teme perder tras el pacto con Pedro Sánchez, y es a ellos a quien busca mantener con ese viraje hacia la derecha que parece haber emprendido el partido de Albert Rivera. No obstante, como en el caso de los socialistas, también intercalan en su discurso ataques a Mariano Rajoy y al PP para demostrar que, pese a que su principal enemigo es Unidos Podemos, tampoco quieren a este gobierno de la formación popular.

Y todo esto a Unidos Podemos le viene de perlas. Porque les permite enarbolar el discurso de la “gran coalición”, que, aunque esta no llegue a darse, les ayuda a movilizar a sus bases y a acercar aún más el posible “sorpasso” al PSOE.

Eso sí, lo que pase luego ya es otra historia. Pero de eso hablaremos a partir del 27 de Junio.

Confluencia

Hoy vamos a hablar de una palabra que está muy de moda en la política desde hace poco más de un año, la confluencia. Estamos ante un vocablo que copa los informativos a raíz del crecimiento de Podemos tras las elecciones europeas de 2014 y su autoprohibición de presentar candidaturas con su marca a las municipales de 2015. Es a partir de esta última medida cuando desde las bases locales de Podemos y de diversos partidos de izquierdas que se empieza a trabajar en buscar establecer espacios diferenciados de cada partido para tratar de asaltar los ayuntamientos. Fórmulas como “Ciudad + En Común”, “Ganar + Ciudad”, “Ciudad + Sí Se Puede” etc. son habituales para aglutinar a las bases de Podemos y de diversos partidos situados en un lugar próximo en el eje izquierda/derecha como son Izquierda Unida o la CUP, por ejemplo.

Se puede decir que las candidaturas fueron un éxito. Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Cádiz o Valencia son algunas de las capitales en las que estas confluencias o bien lograron la alcaldía o bien jugaron un papel decisivo para que el bastón de mando pasara a otro partido de izquierdas.

Ante las generales de diciembre, hubo muchas voces dentro de la izquierda que abogaron por repetir ese espacio de confluencia, pero a nivel nacional. Sin embargo, pese a las negociaciones que se desarrollaron entre Podemos e IU, al final no se logró ese acuerdo. La confluencia se dio en Cataluña y Galicia, y, de forma diferente, en la Comunidad Valenciana, dónde Podemos se presentó en coalición con Compromís, pero no con IU.

Sin embargo, parece ser que de cara a Junio todo puede cambiar. Para lograr la confluencia ambos partidos tendrán que superar diversos obstáculos. El primero son las bases. IU vota esta semana aprobar la confluencia, y Podemos se espera que haga lo propio en los próximos días. El segundo es aplacar a los sectores críticos de cada formación. Es bien sabido que la situación interna dentro de Izquierda Unida no es la mejor, con disputas entre Garzón y Cayo Lara, además del riesgo de escisión de Izquierda Abierta, el partido de G. Llamazares. En Podemos, las cosas no son mejores. Mientras que el sector más próximo a P. Iglesias es partidario de la coalición, el sector de afines a I. Errejón teme que asociarse con la formación de la que forma parte el PCE les haga perder votos próximos al centro político. Otro punto a superar será el poder dejar de lado los ataques que se han dirigido las dos formaciones desde el nacimiento de la formación morada. Olvidar las mochilas, la renuncia a la ideología, etc. será un paso necesario que ambos partidos deben dar para llegar a un acuerdo.

Por último, Pablo Iglesias es otro obstáculo para esa confluencia. No es ninguna mentira decir que el líder de la formación morada no es el político más carismático del momento, algo que contrasta con Alberto Garzón, que, sin embargo no tiene la fuerza de los votantes de la que puede hacer gala el primero. Y, para establecer una lista conjunta, primero tendrán que establecer quién será el cabeza de la misma.

Se dice que la confluencia entre Podemos e IU mejoraría los resultados del PSOE en las elecciones. ¿Es posible? Sí. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todo aquel que votara a ambas formaciones presentándose por separado tendrá la misma predisposición a votar a la nueva marca. Es ahí donde ambos partidos, por separado, tendrán que hacer pedagogía para hacer ver a los críticos que la unión es mejor que presentarse en solitario.

El reloj corre, y el 13 de mayo acaba el plazo para poder cerrar el acuerdo. ¿Habrá confluencia?