Juego de Escaños: PSOE

Ayer explicamos la situación parlamentaria del PP de cara a una posible investidura. Hoy, vamos con la del PSOE.

El partido socialista se encuentra en una situación muy complicada. Los 89 escaños obtenidos en diciembre son el peor resultado obtenido en unas elecciones generales desde la transición. Sin embargo, el resultado no impidió que Pedro Sánchez se lanzara a anunciar que intentaría lograr la investidura. Quizás porque el candidato socialista sabe que es la única forma de poder apaciguar a los críticos internos y mantenerse al frente del partido. Unos críticos que sueñan con que Susana Díaz abandone Andalucía y salte a la política nacional. Así pues, nos encontramos ante un Pedro Sánchez enfrentado a parte de sus barones regionales pero que cuenta con el apoyo de sus bases, a las que sometió a consulta interna el acuerdo al que llegó con Ciudadanos.

Así pues, el PSOE puede contar para una investidura, además de sus 89 escaños, con el de Nueva Canarias, el de CC y los 40 de Ciudadanos, si se mantiene el pacto. En total suman 131, que son los que obtuvieron en la segunda votación de investidura. Ahora bien, los socialistas pueden tener otras vías para formar gobierno.

Opciones de formar gobierno

Acuerdo con Ciudadanos: Es la opción que ya intentaron. Para lograr la investidura bastaría con que consiguieran la abstención o bien del PP (más UPN, Foro y De la Serna), o bien de Podemos con sus confluencias y los PANE. Si no funcionó hace un mes, parece complicado lograrlo en 3 semanas.

Acuerdo de izquierdas: Es la opción que podría sumar más apoyos. Si Podemos y sus confluencias, Compromís y UP se suman, sumarían 162 (contando con NC y CC). Asumiendo que el PP (más Foro, UPN y De la Serna) vote en contra, habría dos vías posibles de lograr que saliera adelante, aunque ambas son complicadas. Por un lado, que Ciudadanos se abstenga, aunque ya han dejado claro que votarían en contra de esta opción. Por el otro, lograr el apoyo de los nacionalistas. PNV se mostró dispuesto a apoyar la opción, pero aun así necesitarían el apoyo o la abstención de ERC, DiLL o Bildu. Se antoja complicado, ya que pedirían referéndums de autodeterminación para sus respectivos territorios, algo en lo que el PSOE no parece dispuesto a ceder.

Vía 199: Sumando a Podemos, Ciudadanos, Compromís y NC. Es la vía actual en la que insisten los socialistas, aunque las diferencias existentes entre Podemos y Ciudadanos hacen prácticamente imposible pensar en que se pueda llevar a término.

Opciones de estar en un gobierno

Gran coalición presidida por el PP o por Ciudadanos: Aquí.

Mejor opción (Por Politiblog)

Es complicado establecer cuál sería la mejor opción para el PSOE ahora mismo. Por un lado, ideológicamente hablando, la opción de un gobierno de izquierdas sería la más correcta. Pero esa opción no cuenta con el respaldo de los barones territoriales, que no quiere a Podemos. Por otro lado, la opción del pacto con Ciudadanos es más endeble pero es la favorita de esos barones. Y por otro lado, la vieja guardia del partido apuesta por la gran coalición, pero ese acuerdo iría en contra de las bases y sería más que probablemente un suicidio electoral para el partido.

A su vez, el ir a elecciones es un riesgo, ya que puedes perder votos ante Podemos y ante la abstención. Así pues, cualquier decisión que tome el PSOE es tremendamente arriesgada, y solo les será positiva si logran mantener el partido unido.

Juego de Escaños: PP

A lo largo de esta semana vamos a hacer un análisis sobre la situación de los 4 grandes grupos en el Congreso tras las elecciones, con sus opciones de entrar en un gobierno o cuál es ahora mismo su mejor opción como partido. Hoy empezaremos con el PP, y hasta el jueves haremos lo propio con PSOE, Podemos y Ciudadanos.

La situación del Partido Popular en el Congreso ahora mismo es relativamente cómoda. Son el mayor grupo parlamentario de la cámara, con 119 diputados, a los que hay que sumar el voto favorable para cualquier propuesta de Gómez de la Serna y los de UPN y Foro, que harían un total de 123 votos a favor de Mariano Rajoy, pero no cuentan con apoyos suficientes para formar gobierno, por el momento. Por otro lado, tienen los escaños necesarios para poder bloquear cualquier reforma constitucional. A su vez, en el PP son conscientes que la repetición de las elecciones les podría beneficiar, ya que cuentan con tener el electorado más fiel, y una bajada de la participación podría hacer que obtuviesen mejores resultados con prácticamente los mismos votos que en diciembre.

En contra del PP juega el hecho de que sus políticas de la pasada legislatura le han cortado los posibles puentes que podría tener con partidos nacionalistas como el PNV y DiLL, con los que los populares habían pactado en épocas anteriores.

Opciones de formar gobierno

Gobierno en minoría: Se antoja muy complicado, ya que con los 123 votos favorables que hemos detallado arriba necesitarían de la abstención (o el apoyo) de Ciudadanos y el PSOE para poder superar la votación aunque sea en el segundo intento.

Gran coalición: Si PP y PSOE votan a favor se supera la investidura en la primera votación. Ahora bien, el antagonismo entre Rajoy y Pedro Sánchez hace que sea muy complicado imaginarlo. Un cambio de liderazgo en el PSOE podría facilitarlo. Quedaría la duda de si Ciudadanos se incorporaría y como se haría el reparto de carteras, pero podría ser una opción realista.

Acuerdo con Ciudadanos: Es una opción ideológicamente factible, aunque para ser puesta en práctica necesitarían del apoyo o bien del PSOE, o bien de Podemos o bien de los PANE. Volveríamos al punto anterior, ya que sin un cambio de liderazgo en el PSOE es complicado imaginar su apoyo a esta fórmula. Por otro lado, el acuerdo ya firmado de Ciudadanos con el PSOE complica más aún esta vía.

Opciones de estar en un gobierno:

Un ejecutivo presidido por Albert Rivera con ministros de PP y PSOE sería una forma diferente de ver una “gran coalición”. El único problema es que implica la salida de Rajoy, y es complicado que los populares cedan en ese tema. No obstante, Si Ciudadanos convence al PP de esta vía el apoyo del PSOE estaría prácticamente garantizado por su acuerdo.

Mejor opción (por Politiblog)

Acudir a elecciones: La mejor opción ahora mismo para el PP sería dejar que se agoten los plazos para que nadie logre la investidura y acudir a elecciones. Es evidente que en el PP existe el miedo a que Pedro Sánchez logre ser investido, de ahí que se dediquen a torpedear cualquier posibilidad de acuerdo con Podemos.

Sí, es cuestión de sillones

Una de las frases más repetidas en este período postelectoral está siendo que “los pactos en política son cuestión de ideas, y no de sillones”. Es un mensaje corto, que cala en el ciudadano y que sirve para desacreditar al rival político, ya que le acusas de buscar un cargo en vez de preocuparse por las políticas a desarrollar en el acuerdo. O lo que es lo mismo, un buen eslogan, pero nada más.

Porque la afirmación es una verdad a medias, o, si preferís, una media mentira. Básicamente porque todos aquellos que seáis personas políticamente activas sabréis que es prácticamente imposible hacer política desde fuera de las instituciones o sin formar parte de una organización bien estructurada, como fue en su momento la PAH.

La demostración más clara la vimos con el 15M. En mayo de 2011 miles de personas tomaron las plazas de todo el país. Se lanzaron proclamas, se habló de cambiar el panorama político, y sin embargo, llegó noviembre, la participación en las elecciones generales fue la segunda más baja desde 1989 (sólo superada por la del año 2000) y el descontento de la población que se manifestó en mayo con la situación política se tradujo en una mayoría absoluta del PP. Así pues, el error del 15M residió en no querer trasladar ese mensaje a las instituciones, con lo que se perdió.

Hoy nos vemos en una situación similar. Queda menos de un mes para tener que repetir elecciones, y no hay acuerdo. Y en parte es por la frase del inicio. El PSOE acusó a Podemos de buscar los sillones en vez de las ideas en las negociaciones previas a la fallida investidura de Pedro Sánchez. A su vez, Ciudadanos afirmó que su acuerdo con los socialistas era un acuerdo “de ideas, no de sillones”. El martes, sin embargo, Juan Carlos Girauta sorprendía con unas declaraciones en las que pedía entrar en un Gobierno socialista y la abstención de Podemos por “coherencia”.

Así pues, se acusa a Podemos de “buscar sillones” en un acuerdo. Y harían bien si lo hicieran, ya que sin un “sillón” desde el que desarrollar la política, la capacidad de influencia de un actor se diluye enormemente. Esos sillones no son simples lugares de reposo, son cargos importantes en los ministerios y el gobierno desde los cuales poder aplicar el programa político surgido del acuerdo a que se llegue.

Que un acuerdo de investidura se transforme en un gobierno de coalición dota de más fuerza al acuerdo, ya que hace más complicado romper el mismo. Por otra parte, puede entorpecer la gobernabilidad al tener un gabinete con diversas sensibilidades. No obstante, de existir un compromiso sólido no debería presentar mayores problemas.

Así que sí, es cuestión de sillones (aunque también de ideas).

¿Dónde quedaron los círculos?

Desde su fundación, Podemos ha reivindicado una nueva forma de hacer política. Quisieron reivindicar el poder de las bases, organizadas en círculos, y cambiar el eje en el que buscar votos, abandonando el viejo izquierda/derecha y substituyéndolo por un los de arriba/los de abajo.

Durante la campaña de las elecciones europeas de 2014, la respuesta más socorrida del equipo de redes del partido era “los círculos decidirán”. Así pues, parecía que Podemos era algo diferente, alejado de la típica organización vertical de un partido tradicional.

Nada más lejos de la realidad. Desde la asamblea de Vistalegre, Podemos se ha ido transformando paulatinamente en un partido tradicional, algo que en los sectores más a la izquierda del partido (Anticapitalistas, por poner un ejemplo) no ha sentado muy bien.

Tras el inesperado éxito de mayo de 2014, la formación morada se enfrentó a un dilema terrible. Por un lado, la organización horizontal era la base sobre la que se tenía que construir el partido y sobre la que habían basado su campaña. Por otro lado, en la dirección de Podemos hay gente muy inteligente, y saben muy bien que si se quiere construir un partido sólido, hay que limitar al máximo la organización horizontal y establecer estructuras sólidas de partido, lo que comúnmente viene siendo conocido como el “aparato”.

Así pues, tras Vistalegre, Podemos se empieza a parecer poco a poco al resto de partidos tradicionales, lo que va originando fricciones con diferentes estructuras regionales. Andalucía, con Teresa Rodríguez a la cabeza, es una constante, ya que las formas de actuar del equipo de Pablo Iglesias diferían con las del equipo andaluz, dominado por el sector proveniente de Anticapitalistas. Por otro lado, esas mismas fricciones sobre la forma de actuar del partido acabaron en la salida del partido de Juan Carlos Monedero, hasta ese momento uno de los miembros más destacados del mismo.

De cara a las elecciones municipales, desde el aparato del partido se decidió que Podemos no podría presentarse bajo su marca a las mismas, hecho que originó diversos problemas, limitando así el poder de los círculos locales, que veían como pasaban de ostentar el poder absoluto del partido pre-elecciones europeas (o almenos así decían), a ser meros peones en el tablero de ajedrez del rey Iglesias.

La elaboración de listas para las generales acabó de confirmar los peores presagios. Mientras los círculos locales y provinciales elaboraban sus propias listas, desde la dirección central se establecieron diversos paracaídas para asegurar que algunas de sus principales caras conocidas o “fichajes” obtuvieran escaño en el Congreso, pasando por encima de la decisión que el círculo había adoptado.

Por último, la situación postelectoral. Pese a que desde el entorno de Pablo Iglesias se repitió por activa y por pasiva que cualquier pacto postelectoral o decisión importante se consultaría a la militancia. Sin embargo, la dirección de Podemos decidió no apoyar el primer intento de investidura sin contar con la opinión de sus bases. No obstante, Pablo Iglesias dijo este sábado que consultarían a la militancia un futuro pacto, pero solo si el acuerdo al que se llega es de su gusto. O lo que es lo mismo, no preguntará qué tipo de pacto quieren sus militantes, sino que les pedirá que aplaudan el que él quiere.

Volviendo al tema organizativo, desde el cese de Sergio Pascual (una decisión muy poco horizontal) hasta el nombramiento de Pablo Echenique como su sustituto las funciones de Secretario de Organización recayeron en el Secretario General del partido, Pablo Iglesias. Otra muestra más de la transformación de Podemos en un partido tradicional. Y es que desde Vistalegre, la formación morada ha ido construyendo una estructura organizativa cada vez más similar a la del PSOE.

Así pues, la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Dónde quedaron los círculos?

Ciudadanos, al asalto de Moncloa

Tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez, Ciudadanos ha quedado en una posición incómoda. Por un lado, decepcionaron a parte de su electorado, aquel que provenía del centro derecha, al pactar con el PSOE. Por otro, mostraron sus cartas y dejaron a la vista el miedo patente en la formación naranja a unas elecciones anticipadas, ya que el fantasma del voto útil puede hacerles caer aún más de lo que cayeron en diciembre.

Y es que en el partido de Albert Rivera todo eran caras felices allá por otoño. Los sondeos de intención de voto les situaban peleando con el PSOE por ser segunda fuerza y recortándole distancias al PP a paso lento pero fiable. Sin embargo, durante la campaña electoral todo se les torció.

La buena imagen que Rivera transmitió en el Salvados que compartió con Pablo Iglesias y sus conocidas habilidades oratorias lo situaban como favorito para vencer en los debates. Sin embargo, tanto en el debate a tres de El País cómo en el que organizó Atresmedia se le vio nervioso y discreto.

A todo ésto, Ciudadanos cometió un grave error que acabó por marcarle la campaña. Al único debate con todos los grupos parlamentarios, organizado por TVE, en vez de enviar a alguien con experiencia previa, hizo que su representante fuera Marta Rivera. En principio, el programa se iba a emitir a medianoche, con una audiencia potencial reducida. Sin embargo, tras una resolución de la Junta Electoral Central, se obligó a que fuera emitido en horario de máxima audiencia. Y con ella, el horror. Negó la importancia del género en los crímenes contra la mujer y cayó en la trampa de convertirse en la estrella del debate, enfrascándose con el resto de oradores en combates cuerpo a cuerpo de los que siempre salió derrotada y acabando completamente desquiciada, evidenciando una preparación deficiente del debate. Por otro lado, las redes sociales del partido estuvieron apagadas durante el debate, algo que acabó por contribuir al fracaso de la formación en la televisión pública. A raíz de esa noche, un descenso lento pero constante hasta acabar como cuarta fuerza, pero a una distancia considerable de Podemos.

Pero, ¿y si la estrategia de Ciudadanos tras las elecciones fuera la respuesta a su “fracaso” electoral en diciembre?

Desde Ciudadanos repiten por activa y por pasiva que no podemos llegar a un escenario de elecciones anticipadas. Ellos dicen que es porque dejaría en a España en el caos. La realidad es que en el partido tienen miedo a que unas nuevas elecciones supongan la continuidad de la fuga de votos hacia PP y PSOE.

Así pues, no sería descabellado pensar en que el pacto con el PSOE fuera la primera piedra de un intento de aupar a Albert Rivera a la Moncloa. Arrastrando a los socialistas hacia el centro, si Ciudadanos consiguiera el apoyo del PP a un gobierno presidido por el líder de la formación naranja, a Pedro Sánchez le sería muy complicado tumbar su investidura, teniendo en cuenta las presiones internas que tiene en su partido.

Por tanto, podríamos hallarnos que, ante la futura ronda de consultas del Rey, si Rajoy rechaza someterse a la investidura sea Rivera quien se presente. Un programa de gobierno continuista en lo económico y que no atentara contra las líneas básicas de la gestión del PP, pero que a su vez sea aceptable por los barones socialistas. Y un gobierno presidido por Albert Rivera pero con un gabinete conformado por ministros de los tres partidos. El PP podría aceptar con la promesa de mantener las líneas maestras de la gestión de Rajoy, aunque sin Rajoy (sería esperable ver a Soraya Sáenz en un puesto muy importante), y los barones socialistas forzarían al partido a no impedir esa investidura para evitar un gobierno de Podemos.

La pregunta que nos hacemos en Politiblog es: ¿podría aguantar la presión de sus barones Pedro Sánchez o se vería obligado a aceptar la imposición y acto seguido dejarle el puesto a Susana Díaz al frente del PSOE?

Veremos…

¿A qué juegas, PSC?

El pasado sábado, el PSC de Badalona realizó una consulta para pulsar la opinión de la ciudadanía sobre su actuación los primeros meses de la legislatura municipal. En ella, los socialistas preguntaban a todo aquel que se acercara (con indiferencia de si son o no afiliados, simpatizantes o votantes propios) por los diversos stands repartidos por la localidad sobre la labor del partido. Sorprendía, no obstante, que la quinta y última pregunta fuera la siguiente:

“Teniendo en cuenta la situación actual en la que se encuentra la ciudad, ¿qué crees que tendría que hacer el PSC de Badalona?”

Para responder a la cuestión, el partido propone tres opciones: Continuar en la oposición, negociar para entrar en el gobierno o  moción de censura. Para entender el porqué de las tres opciones, cabe ubicar la situación actual en su contexto. En las elecciones de mayo de 2015, el PSC obtuvo 4 concejales y un 14’09% del voto válido, en comparación con los 9 concejales y el 27’06% de los votos logrados en 2011. También cabe destacar que los de 2015 fueron los primeros comicios municipales en que los socialistas no fueron una de las dos fuerzas más votadas desde la restauración de la democracia, lo que, sumado a la pérdida de la alcaldía en 2011 (tras 28 años ininterrumpidos), supusieron un gran fracaso para la formación en la tercera ciudad más grande de Catalunya.

Tras las elecciones de 2015, el PSC se enfrentó a un dilema que representaba en gran medida la división del partido a nivel catalán. Por un lado, podía reelegir al actual líder del PP Catalán, el polémico Xavier García Albiol, para continuar en la alcaldía, mientras que por el otro, podría dar apoyo a una coalición de izquierdas que hiciera alcaldesa a Dolors Sabater, de Guanyem BDN en Comú. Al final, pese a las tensiones en la negociación, se inclinaron por apoyar un gobierno de izquierdas, pero sin entrar en él.

Y aquí es donde nacen los problemas que nos llevan al cuestionario del sábado. Desde el principio, el PSC ha mostrado evidentes tensiones con el gobierno. Es evidente que no se sienten cómodos con el hecho que el nuevo gobierno tenga un carácter independentista. Tampoco les gusta que miembros de la CUP ocupen cargos destacados en la corporación municipal. Dichas diferencias han sido mostradas por diferentes miembros del partido en los medios de comunicación y las redes sociales de forma cada vez más recurrente.

El PSC es consciente que podría tener la llave para forzar un cambio de gobierno, sin embargo, no tiene alternativas reales. Con Ciudadanos sumarían 5 concejales, y si CDC (el otro partido que no forma parte del gobierno) les apoyara, serían 6. Es irreal pensar en este momento en una rotura del gobierno municipal, de ahí que ni ERC ni ICV  vayan a ser proclives a apoyar una moción. Con 4 o 5 concejales no hay moción posible, y la única alternativa que les quedaría sería buscar los apoyos del PP, ya que los 10 concejales populares más los 4 socialistas serían suficientes para lograr la mayoría absoluta y tumbar el gobierno de Dolors Sabater. Pero, ¿apoyaría el PP al PSC para lograr la alcaldía teniendo más del doble de votos y escaños? La respuesta parece clara.

La situación ante la que nos podríamos encontrar a partir de esta semana es que el PP haya movilizado a sus afiliados y simpatizantes para que acudan a votar en masa y a pedir que la moción de censura incluya la vuelta de García Albiol a la alcaldía, ante lo cual el partido se posiciona y dice en redes sociales que bajo ningún concepto harán alcalde al líder de los populares. Otra posible alternativa podría ser que un acuerdo a nivel nacional genere como contrapartida un cambio de gobierno en Badalona, pero no parece probable ahora mismo.

Por otro lado, si sale victoriosa la opción de entrar en el gobierno, es de suponer que los socialistas vuelvan a negociar para intentar entrar. Pero si en el inicio de la legislatura no se llegó a concretar ningún acuerdo y teniendo en cuenta el aumento paulatino de las diferencias entre PSC y los grupos que conforman el gobierno, nada hace pensar que ahora podamos encontrarnos ante una situación diferente.

Así pues, la pregunta que todos en Badalona nos hacemos estos días es… ¿A qué estáis jugando, PSC?