Voto en blanco o nulo, ¿hay diferencia?

Tras explicar en anteriores entregas que no era culpa de la “Ley d’Hondt”, que las encuestas no manipulan y que las listas abiertas también tienen inconvenientes, hoy vamos a hablar del voto nulo y en blanco y su influencia en el sistema electoral español.

En las últimas elecciones al Congreso, allá por diciembre, 226.997 electores votaron nulo mientras que 187.771 lo hicieron en blanco, es decir, un 0’9% y un 0’75% respectivamente. En total, vemos como más de 1’5% de los ciudadanos que fueron a votar no lo hicieron por ninguna de las formaciones que se presentaban. En cuanto a los resultados al Senado, vemos como los datos se disparan hasta los 800.897 votos nulos, un 3’22% del voto válido, y 978.380 votos en blanco, un 4’07%. ¿A qué se debe este voto?

Bueno, para empezar, tenemos que entender el voto nulo o en blanco como un voto de castigo contra el sistema por parte de aquellos ciudadanos que acuden a votar, ya sea por no encontrar una opción política que les represente o como ataque contra el espectro político en general. Muchas veces se dice que la abstención también puede actuar como castigo, pero es complicado demostrar cuales son los motivos de la población para abstenerse, ya que puede deberse, por ejemplo, a la imposibilidad de acudir a votar o a un desinterés por la política. En cambio, si se escoge una de estas opciones, se puede deducir más fácilmente el ánimo de castigar al sistema.

Ahora bien, ¿es lo mismo votar nulo que votar en blanco?

De cara a las elecciones al Senado sí, ya que ambos votos no tienen ninguna influencia en el recuento. Los tres candidatos más votados de la circunscripción (uno en las de las islas) obtienen el acta de senador.

Sin embargo, en las elecciones al Congreso, la cosa cambia. Para entender lo que vamos a explicar a continuación, es necesario recordar que para entrar al reparto de escaños es necesario superar la barrera electoral del 3% de voto válido en la circunscripción, una medida que, realmente, solo afecta a Madrid y Barcelona, que reparten 36 y 31 escaños, respectivamente.

Así pues, el voto nulo, como bien indica su nombre, no se considera un voto válido, con lo cual no cuenta para llegar al 3% de voto válido, con lo cual ni beneficiia ni perjudica a ninguna de las formaciones que se presentan.

En cuanto al voto en blanco, sí que influye indirectamente en los resultados de otros partidos, ya que computa como voto válido, por lo tanto, cuenta para ese 3% que los partidos necesitan para entrar al reparto de escaños. Así pues, un partido que esté justo en ese límite puede quedarse fuera por el voto en blanco.

¿Cómo votar nulo o en blanco?

Para votar en blanco, basta con introducir el sobre del Congreso vacío en la urna. Para el Senado, se puede hacer lo mismo que anteriormente o conn la papeleta (la famosa “sábana”) en blanco.

Para votar nulo, las opciones son infinitas. Papeletas rotas, de diversos partidos, tachadas, con lonchas de chorizo, etc. Todo abierto a la imaginación del votante. Si queréis tomar ideas, aquí tenéis unas cuántas.

PD: Atentos mañana a nuestro perfil de Facebook, que lanzaremos una porra electoral.

Dolors Sabater, año 1

34’21% de voto popular, primera fuerza en 30 de los 32 barrios que componen la ciudad, y sin embargo, el 13 de Junio de 2015 X.G. Albiol pasó a la oposición en Badalona. Un gobierno tripartito, formado por Guanyem Badalona, ERC e ICV, arrebataba la alcaldía al PP, gracias al apoyo del PSC, que sin embargo no entró en el gobierno, y le concedió el bastón de alcaldesa a Dolors Sabater, activista de larga trayectoria pero sin pasado en la política activa.

Un año después de aquello, en Politiblog creemos que un buen momento para hacer balance sobre estos primeros doce meses de gobierno local en Badalona. Para ello, hemos preguntado a la ciudadanía, observado la acción de gobierno y los macrodatos económicos de la ciudad.

Por un lado, cabe recordar que, tras la aprobación de la reforma local en 2013, los ayuntamientos han perdido parte del poder que ostentaban anteriormente. La reforma hace hincapié en el control del déficit público y puede dar lugar a la recentralización de competencias por niveles superiores de la administración si estas no son bien gestionadas por los municipios.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el gobierno municipal es un gobierno en minoría, lo que les obliga a tener que negociar cualquier medida aprobada en el pleno (y que a veces les ha hecho tener que aprobar medidas contrarias a su programa). Y por último, es destacable recordar que enfrente han tenido a la maquinaria mediática de Garcia Albiol, que ha buscado generar polémica con cualquier situación posible.

Así pues, nos preguntamos, ¿realmente se aprecian cambios en Badalona en el último año? A nivel “cosmético”, por así decirlo, podríamos decir que sí. Por primera vez se han hecho presupuestos participativos, que, aunque sea una pequeña partida, es el punto de inicio de una estrategia que denota un interés por generar políticas que incentiven la participación ciudadana. A su vez, el pregón de ProActiva en las fiestas de Mayo muestra la intención de mejorar la imagen de Badalona en el exterior y ofrecerla como una ciudad abierta y solidaria. Son pequeños gestos que, pese a no tener prácticamente influencia en el gobierno, muestran los objetivos del mismo.

A nivel ciudadano, es más complicado responder a esa pregunta. Un año es poco tiempo para que la ciudadanía observe cambios en su entorno más próximo. Las quejas por el mal estado de la vía pública son una constante. A su vez, la inseguridad es una de las principales preocupaciones que muestran los ciudadanos. El desmantelamiento de la patrulla “Omega” (que, pese a que no implicó una reducción de agentes fue visto así por la ciudadanía) y el nuevo modelo de seguridad propuesta no ayudan a mejorar esa sensación. Sin datos aún disponibles para lo que llevamos de año, lo que sabemos es que en los últimos años los delitos se había reducido (no así las faltas). Se esperan los nuevos datos para julio, ya que se miden de Junio a Junio.

Para paliar los defectos en la vía pública, el ayuntamiento ya ha anunciado inversiones y la propuesta de cambiar todo el alumbrado público antes del fin de la legislatura. Pero no es suficiente. Para lograr paliar el descontento ciudadano debe mejorar la comunicación con la población. Es evidente que una ciudad mayoritariamente próxima a Albiol no parece en un principio proclive a aceptar a Dolors Sabater como alcaldesa (de hecho, aún no lo hace), pero aún puede cambiar. Puede cambiar si se acerca aún más a los ciudadanos. El líder popular tenía algo muy bueno, y era que daba la sensación de estar siempre en la calle escuchando a los vecinos. ¿Por qué no imitarlo? ¿Por qué no intentar ganarse a esa parte de la población que no te quiere?

Por último, a nivel político, el gobierno tiene mucho que mejorar. Primero, debe conseguir mejorar las relaciones con el PSC para garantizarse una legislatura tranquila (recordamos los fantasmas de moción de censura). También tiene que solucionar los problemas internos que tiene BeC (entre Podemos y la CUP), y, sobretodo, evitar polémicas. No con esto hay que pedirle al gobierno que limite su actuación, pero si que vigile como enfocarla. Un ejemplo de polémicas innecesarias, como fue la del “dimoniAlbiol, podría haber sido evitada si la comunicación entre los partidos que conforman el gobierno hubiese sido mejor.

Así pues, no se puede negar que la administración de Dolors Sabater ha intentado poner en marcha mejoras para la ciudad en este año. Sin ir más lejos, en el último año ha bajado el paro y se ha reducido la deuda pública, dejándola a niveles de 2010. Sin embargo, aún tiene mucho trabajo por delante. Los problemas de Badalona vienen de lejos y arreglarlos no será cuestión de meses, sino que será necesario un programa a largo plazo. Y ahí necesitará del apoyo de todos los grupos municipales para lograrlos.

Y a vosotros, ¿qué opinión os merece el gobierno municipal?

¿Por qué dirigen su campaña contra Unidos Podemos?

El pasado viernes empezó la campaña electoral, y en estos días, estamos viendo un sinfín de actos, tweets, mensajes de Facebook, etc. coordinados por los diferentes gabinetes de comunicación de los partidos. El objetivo es claro, se trata de hacer llegar el mensaje que lanzan los candidatos de la mejor manera posible.

¿Y qué mensaje tienen los candidatos? Hasta ahora, estamos viendo algo que prácticamente se podría resumir en un “todos contra Unidos Podemos”, mientras que el mensaje de la formación morada es el de seguir lanzándole guiños al PSOE en busca de un gobierno de izquierdas.

De los partidos que atacan a Unidos Podemos en sus mensajes de campaña, PP, PSOE y Ciudadanos, cada uno lo hace por una razón diferente, aun siendo todas electoralistas.

Por un lado, no es ninguna sorpresa el decir que al PP le interesa un Unidos Podemos fuerte, de ahí que, en vez de atacar al PSOE, esté centrando su campaña en ignorar a la formación de Pedro Sánchez y dirigir principalmente sus ataques hacia la formación de Pablo Iglesias, para así hacer parecer al líder de Unidos Podemos el principal rival de la campaña. Por otro lado, la antagonía política entre ambas formaciones

En cuanto al PSOE, podría haber sido de esperar que centraran su campaña en atacar a Mariano Rajoy e intentar situarse como la única alternativa. Sin embargo, están focalizando su campaña en atacar a Iglesias, dejando en segundo plano los ataques a Rajoy. Se podría pensar que es el preludio de una gran coalición, pero, sin embargo, la explicación es otra. El PSOE sabe que el “sorpasso” de Unidos Podemos es una posibilidad real hoy en día, con lo cual los socialistas están haciendo lo posible por retener a su electorado. Y éste es más próximo a Unidos Podemos que al Ciudadanos o el PP, con lo cual Pedro Sánchez tiene que atacar a Pablo Iglesias para hacerle saber a sus potenciales votantes que existe diferencias entre votar a uno u otro, para así conseguir que no se vayan a UP.

Y en cuanto a Ciudadanos, ay, Ciudadanos… El fantasma del voto útil les puede pasar factura. Su acuerdo con el PSOE tampoco ayuda. Han pasado en pocos meses de aspirar a pelear con los socialistas por la segunda plaza a saber que serán cuartos y tener la única incógnita de a que distancia quedarán de los socialistas y de la candidatura de Iglesias y cuantos diputados obtendrán. Sus ataques a Unidos Podemos son una mezcla de las razones que esgrimimos para explicar los del PP y los del PSOE. A nivel económico, Ciudadanos es un partido antagónico a la formación de Pablo Iglesias, con lo cual la estrategia se puede basar en criterios meramente ideológicos. Por otra parte, pese a presentarse como un partido de centro, el electorado de Ciudadanos proviene en su mayoría del PP, y es esta parte la que la formación naranja teme perder tras el pacto con Pedro Sánchez, y es a ellos a quien busca mantener con ese viraje hacia la derecha que parece haber emprendido el partido de Albert Rivera. No obstante, como en el caso de los socialistas, también intercalan en su discurso ataques a Mariano Rajoy y al PP para demostrar que, pese a que su principal enemigo es Unidos Podemos, tampoco quieren a este gobierno de la formación popular.

Y todo esto a Unidos Podemos le viene de perlas. Porque les permite enarbolar el discurso de la “gran coalición”, que, aunque esta no llegue a darse, les ayuda a movilizar a sus bases y a acercar aún más el posible “sorpasso” al PSOE.

Eso sí, lo que pase luego ya es otra historia. Pero de eso hablaremos a partir del 27 de Junio.

Cataluña, el día de la marmota

Saltó la sorpresa en Cataluña. Apenas cinco meses después de firmarse, el acuerdo de gobernabilidad entre Junts Pel Si y la CUP ha saltado por los aires. Por una parte, se podría decir que la noticia se veía venir, ya que la CUP y Convergencia, que es quien lleva el peso de Junts Pel Si, son organizaciones antagónicas, pero la sorpresa es que el acuerdo no haya durado ni un año. La “bomba” salta tras anunciar la organización anticapitalista el mantenimiento de una enmienda a la totalidad de los presupuestos, ya que, según ellos, no son unos presupuestos rupturistas, como ya avisaron a finales de mayo.

La otra gran sorpresa llegaba ayer por la tarde. Carles Puigdemont, investido presidente en enero gracias al apoyo de la CUP, anunciaba una cuestión de confianza en setiembre después de retirar el debate de los presupuesto. Ahora se abren varios escenarios para Catalunya y multitud de preguntas.

  • ¿Cederá la CUP a la previsible presión mediática (el #PressingCUP) y votará a favor de mantener a Puigdemont, o por el contrario se arriesgará a ir a unas nuevas elecciones sabiendo que le puede pasar factura?

No es ninguna novedad el decir que la cúpula de la CUP está dividida. Se vió antes de la investidura de Puigdemont y se ha ido viendo estos meses. Si su cúpula lo está, lo más probable es que sus bases también lo estén, con lo cual el arriesgar a unas nuevas elecciones les puede hacer caer más, sobre todo si la campaña mediática surte efecto y la formación es vista por el electorado como la responsable del bloqueo del “procés”. Por otra parte, mantener a un presidente de CDC sin dar éstos últimos pasos tangibles para lograr la independencia también es una cesión importante.

  • ¿Si hay elecciones, se reeditará la fórmula de Junts Pel Si tras el “sorpasso” consolidado de ERC a CDC, o los Convergentes optarán por presentarse en solitario con su nueva marca tras refundar el partido?

Asumamos que Puigdemont pierde la moción de confianza. Si hay unas nuevas elecciones, la campaña mediática contra la CUP mutará en otra para repetir la “lista única”, como ya pasó el año pasado. Entonces, ERC había aventajado a CiU (aún existía), en las Europeas de 2014, pero ahora, ya lo ha hecho en municipales y generales, y lo más probable es que se repita dentro de 2 semanas. En esta situación, ERC puede intentar dar un golpe sobre la mesa, romper la coalición y timar las riendas del procés. Ahora bien, existe el riesgo de que el votante independentista lo vea como una priorización de los intereses partidistas por encima de la lucha por la independencia y los castigue.

  • ¿Qué hará Artur Mas? ¿Dejará caer a Puigdemont para volver a ser candidato a la Generalitat (buscando la confrontación con la CUP para que pierda la cuestión de confianza) o se mantendrá al margen?

Artur Mas es la gran incógnita catalana de los últimos meses. Tras su renuncia a la Presidencia dejó claro que el paso al lado solo iba a ser temporal. Ahora, con Convergencia refundándose (lo hará formalmente en julio), la duda persiste. ¿Permitirá a Puigdemont ser el cabeza de cartel o volverá para intentar ponerse, otra vez, al frente de la Generalitat? Solo el tiempo nos lo dirá.

  • ¿Logrará el entorno de Ada Colau (CSQEP – En Comú Podem) hacer una buena campaña y, por qué no, disputar la victoria en unas posibles elecciones?

La campaña para las elecciones del 27S fue mala por parte de CSQEP. Sin el apoyo explícito de Ada Colau, la coalición de Podemos y ICV no logró mejorar los resultados que obtuvieron los últimos en solitario en 2012. Ahora, el tirón mediático de Ada Colau y una apuesta clara de Podemos a nivel estatal por el referéndum les puede hacer pescar votos entre potenciales votantes de ERC. ¿Por qué no?

  • ¿Y el votante independentista?

Llevamos unos 5 años de “procés”, y es posible que el votante independentista se empiece a cansar de no ver resultados factibles. El 9-N estuvo bien, pero realmente no fue sino un acto de cara a la galería. En este escenario, una desmovilización del voto independentista puede generar un vuelco en el panorama político catalán.

  • ¿Cómo actuarán las entidades sociales?

El papel de la ANC y Òmnium  está en entredicho. Se les ha acusado de haber abandonado la imparcialidad y de haberse plegado a los intereses de ERC y CDC. Aún así, siguen teniendo influencia, con lo cual su postura puede determinar quien cargue con la “culpa” de la situación. Y con ello, ayudar a votantes independentistas indecisos a decidir el sentido de su voto.

Al fin y al cabo, todo esto son meras suposiciones. También cabe la posibilidad que la CUP acabe cediendo y sea poco a poco aplastada por Junts Pel Sí. La única realidad tangible hoy mismo es que, nos guste o no, la hoja de ruta de Puigdemont hacia la independencia ya no se va a cumplir.

Partido de Vuelta

Aunque oficialmente empieza la madrugada del jueves al viernes, anoche se puede decir que empezó la campaña electoral. Y lo hizo en La Sexta, ya que el programa Salvados, presentado por Jordi Évole, emitió anoche el esperado debate entre Pablo Iglesias y Albert Rivera, segunda parte de aquel programa emitido antes del inicio de la campaña electoral de las generales de 2015.

En aquella ocasión, pudimos observar un programa con un tono muy cordial, con muchos puntos en común entre ambos candidatos, lo que podía sugerir un acercamiento entre ambas formaciones tras el 20-D. Finalmente, el escenario tras las elecciones de diciembre ha dejado un clima mucho más bronco entre ambas formaciones, cosa que no ha pasado desapercibida.

Ha sido en un punto al poco de empezar cuando Pablo Iglesias ha hecho un llamamiento a rebajar el tono agresivo que había imperado en los últimos meses, con acusaciones cruzadas de enchufismos y cuñadismos, algo que, a juzgar por lo visto, ha quedado en el olvido.

Así pues, hemos visto a un Pablo Iglesias muy calmado frente a un Albert Rivera mucho más alterado, algo que choca con esa imagen que teníamos el año pasado del líder de Ciudadanos como un gran orador y alguien muy hábil en los debates. En diciembre ya se le vio nervioso y dubitativo, y anoche, más de lo mismo, decepcionando bastante en este aspecto. Quizás en la formación naranja se equivocaron elevando tanto las expectativas sobre la oratoria de su líder. Anoche, interrupciones al líder de la formación morada constantes y alguna situación surrealista como la asociación de “fruta madura” con Maduro, presidente venezolano, la acusación de populismo a Iglesias mientras situaba en la misma frase que había ido a Grecia a abrazar refugiados o el momento al inicio del debate en que ha dicho que el líder de la formación morada solo sabe de “eslóganes” tras hacer una intervención en que varias veces ha repetido el “programa, medidas” que es el propio de su formación.

En lo referente al debate en sí, pocas sorpresas. Los candidatos se han ceñido a su guión. Rivera intentando colar con calzador “Venezuela” en cualquier tema (es ahí donde sabe que puede hacer daño a Iglesias) y el recurso de la “pinza PP – Podemos” que impidió formar gobierno. Este último, por su parte, intentando situar a Ciudadanos como la muleta en la que se apoyan tanto PP como PSOE, para así situar a Podemos como la única alternativa posible de la “nueva política”. Destacable el momento en que ha enumerado puntos a los que renunció el PSOE para lograr el acuerdo con Ciudadanos.

En cuanto a discursos, lo esperado. Pablo Iglesias apostando por políticas progresistas mientras que Albert Rivera se inclina mayormente por políticas liberales. Quizás la única sorpresa de la noche fue ver a ambos candidatos coincidir en retirar los conciertos a las escuelas concertadas que segregan por sexos, más si cabe tras ver a Ciudadanos abstenerse hace pocas fechas cuando el Parlament de Catalunya votó esa misma medida.

Por lo demás, el discurso esperado. Rivera acusando a Iglesias de “buscar sillones”, diciendo que a los españoles les da igual quien gobierne mientras haya un gobierno y hablando de Venezuela e Iglesias jugando a la defensiva. Porque la estrategia estaba clara. El líder de Ciudadanos se ve perdiendo las elecciones y de ahí su estrategia, acertada o no, de arriesgar. Arriesgar y virar hacia la derecha para intentar atraer a su votante conservador, aquel que pudo huir de la formación naranja tras su pacto con el PSOE.

Con todo, y visto lo visto, no es descabellado aseverar que fue Pablo Iglesias quien ganó el debate. Y además de forma clara. La encuesta que lanzamos anoche en nuestro twitter da la misma opinión.

Y vosotros, ¿quién creéis que ganó el debate?

Lo Internacional no vende

Nos acercamos a otra campaña electoral más, y salvo sorpresa, no veremos a candidatos debatir sobre temas internacionales (no, Venezuela no es un tema internacional porque no se habla de Venezuela como país, sino que se instrumentaliza para hacer política a nivel nacional). Seguramente no se hablará de nada que suceda más allá de nuestras fronteras, aunque haya cosas en las que, participando directa o indirectamente, nos afecten en nuestro día a día.

Como mucho se introducirá en campaña algún aspecto de política nacional con ramificaciones a nivel internacional, como puede ser los objetivos de déficit que marca la Unión Europea. ¿El motivo? Hablar de política internacional no da votos, ya que los afectados no pueden votar. Por ejemplo, no tiene sentido introducir en campaña el tema de los refugiados cuando éstos no tienen derecho a voto en el país. Sale más rentable hablar de otros temas internacionales como es el derecho a voto de los emigrantes españoles en el exterior.

Así pues, observamos como los partidos prefieren centrar sus esfuerzos en discursos cercanos. Al ciudadano medio no le preocupa, por ejemplo, las consecuencias que puedan traernos una posible salida del Reino Unido de la Unión Europea (el brexit), o los conflictos en países alejados de nuestro entorno, como zonas de África. En lugar de eso, los vemos centrados en hablar una y otra vez de corrupción, competencias, “programa”, etc. temas importantes, sí, pero que no tendrían por qué monopolizar la campaña.

Otro de los temas que sistemáticamente son ignorados en campaña es el del derecho al voto de los inmigrantes. Sorprende, porque mientras hay partidos que han hecho de la defensa al voto de los emigrantes (o expatriados, como les gusta llamarlos para diferenciarlos de otros migrantes económicos) una de sus banderas, no muestran el mismo interés a la hora de luchar por el derecho al voto de los inmigrantes.

Y esto, ¿a qué se debe? Principalmente, los inmigrantes de países con los que no existen acuerdos de reciprocidad no pueden votar en nuestras elecciones. Así pues, los imperantes legales que existen podrían salvarse si existiese voluntad política, pero no la hay. ¿El motivo? Al ser un colectivo sin derecho a voto, tienen complicado hacerse escuchar. Es cierto que colectivos como SOS Racismo han intentado impulsar campañas para lograrlo, pero no han recibido el apoyo de ninguno de los principales partidos.

Y por último, Venezuela. Esta campaña parece que sí se habla de temas internacionales. En concreto, no hay día que no nos encontremos a algún dirigente de uno de los principales partidos hablando de Venezuela. Pero, ¿es Venezuela realmente un tema internacional? La respuesta es no, porque ninguno de los partidos que lo enfoca lo hace desde la óptica venezolana. Vemos como se mencionan mucho los nombres propios del país latinoamericano, pero siempre se ligan en una misma frase con el nombre de alguno de los nombres de nuestros principales partidos.

Y vosotros, ¿hablaríais de política internacional en campaña electoral?

PD: La semana que viene hablaremos de políticos y mentiras en precampaña, con ejemplos de veces que los candidatos de los cuatro principales partidos han dicho alguna falsedad en las últimas semanas y a que se deben.

Ciudadanos, un anuncio muy rancio

Ayer parecía que iba a ser un domingo tranquilo más. Resaca futbolística al margen, parecía que iba a ser un día tranquilo. Sin embargo, Ciudadanos se ha encargado de dinamitarlo.

Porque quedan escasamente 11 días para que empiece la campaña electoral, y hoy, a esa orgía de actos, viajes y declaraciones que marcan los períodos previos a la contienda electoral se le ha sumado un invitado inesperado como ha sido la presentación del primer spot de campaña de Ciudadanos, que podéis ver a continuación.

El vídeo es el típico anuncio de campaña. Busca desmovilizar al votante de otros partidos y activar al propio. Hasta ahí, lo normal. Lo que sorprende es lo que desprende. Altas dosis de clasismo y alguna que otra de machismo.

El anuncio se desarrolla en un bar, y en él se dan cita varias personas. Salvo dos de ellos, uno sospechosamente parecido a Pablo Iglesias, todos son trabajadores. El otro es un jubilado, que es sobre quien acaba girando el anuncio.

En el spot se incrustan varias ideas. Algunas se verbalizan y otras se adivinan entre imágenes. Para empezar, el “por lo menos tú tienes trabajo”, frase que nos quiere decir que, aunque la situación sea mala, no podemos quejarnos, ya que hay quien está peor. Dogma clasista donde los haya. Otra frase del inicio que se puede destacar es el “pues nada, otra vez elecciones”, haciendo hincapié en que son un gasto notable (cuando realmente gastamos menos que los países de nuestro entorno). Queda claro que decir la verdad no importa. Lo que vale es controlar el mensaje.

Por otro lado, los personajes son un ejemplo del electorado al que busca dirigirse la formación de Albert Rivera. Tenemos a un pequeño empresario y a un autónomo como los dos principales héroes, además de una mujer trabajadora, que además “puede con todo”, en una clara referencia machista. Aparece también el jubilado que es el que les incita a mejorar España y, en aspecto negativo, el que se parece físicamente a Pablo Iglesias. Dan a entender que será un desempleado que se pasa todo el día en el bar, dividido entre tragaperras y cervezas (guarden este detalle, pues es importante), que dice eslóganes como “el poder para la gente” y que pide que le fíen la consumición. Además, en un momento determinado se hace referencia a “los políticos”, como si fuese un concepto alejado de la formación naranja, es decir, como si ellos, que tienen en sus filas a muchos antiguos miembros de PP, PSOE o UPyD, fuesen de otra especie diferente.

El detalle de la consumición marca la carga económica del anuncio, pues mientras el “Pablo Iglesias” ha pedido que le fíen la cerveza, el parado intenta pagar su taza de café siendo el propietario del bar el que le dice “tranquilo, ya me la pagarás”.

Por último, el anuncio identifica a dos claros rivales. Por un lado, al PP. De Rajoy dicen que se ha pasado “cuatro meses leyendo el Marca”, además de mencionar la corrupción que azota a los populares. Por otro lado, Podemos. Además del parecido físico del personaje negativo del anuncio con Pablo Iglesias, representa todo aquello que Ciudadanos intenta asociar a Podemos. Un partido de consignas vacías, sectario, que intenta llegar al poder para enchufar a los suyos y que quiere gastar y gastar sin tener ni idea de cómo lo va a pagar.

En resumen, el spot representa lo esperable de un anuncio de campaña. Populismo, un contenido vacío (¿alguien es capaz de extraer algo positivo de él?) y ataques a los rivales políticos.

A vosotros, ¿qué os parece?